Mitología Hispánica III: Ovejas benditas
Existen claros ejemplos donde mitología y religión van unidos estrechamente, igual que antaño. Puede que el ejemplo más claro sea el de las ovejas benditas (alguno incluso las llama ovejas Vírgenes). El día que un capataz rumano me preguntó cómo sabían los dueños cómo diferenciar a las benditas de las normales le contesté que ellas mismas al preguntarles te decían, con un guiño del ojo, si eran vírgenes o no (lamentablemente, esa “v”minúscula es una especie de “lost in traslation” que sólo el hablante capta). También se me cruzó por la mente contestarle lo que a mi se me ocurrió el primer día que lo oí: el papa en persona, un día de esos que va de paseo por la España profunda a modo de meditación trascendental, cruzó por medio de las pulgosas ovejas y comprendió que había unas cuantas tocadas por el Señor. Acto seguido las canonizó.
Bromas aparte (como si esto pudiera ser en semejante entrada), resulta que una oveja es bendita cuando es completamente negra, sin un solo pelo blanco. Lo interesante de tener ovejas negras es que la incidencia de rayos sobre el rebaño es mucho menor. Por supuesto, cuantas más ovejas negras tengas, el efecto protector se eleva exponencialmente. Por cierto, que a una oveja bendita no se le puede hacer sangre jamás, o de lo contrario pierde la condición de tal. En consecuencia no se les saca jamás sangre para las campañas de saneamiento (magnífico reservorio que no te enseñan cuando estudias Veterinaria –aunque deberían–), ni se les corta el rabo, ni se las identifica con un crotal, ni otras muchas cosas. Puede que creáis que tampoco se les puede sacrificar, pero resulta que sí.
Esta frase hay que analizarla, ya que contiene una doble paradoja. Para empezar una oveja bendita o santa, puede llegar a dar bastantes problemas en el rebaño, así que de buena no tiene nada. Para continuar, a pesar de que no te atreves a sacarle una gota de sangre en toda su vida, sí que la matas tan tranquilo. No hay represalias divinas ni infernales, simplemente es que ya no te interesa la protección que te ofrece porque hay otras que la sustituyen. Toda una filosofía digna de un tratado completo.
Por otra parte, obviamente no es posible razonar con ellos diciéndoles que la melanina no es precisamente mejor aislante de la electricidad que la lana por sí misma. Simplemente no saben lo que es la melanina, lo cual es perdonable. Lo preocupante, para variar, es cuando intentas apelar al sentido común. Con esto quiero decir que no comprenden que la frecuencia con que un pastor es electrocutado es realmente baja, tan baja que en el lapso de vida de un humano con tan escasa movilidad geográfica como la suya, la diferencia que pueden llegar a observar, si la hubiera, también sería prácticamente nula. En otras palabras, que a quién pretenden engañar asegurando por sus muertos que saben a ciencia cierta que la posibilidad de que te dé un rayo es muchísimo menor. Y si ellos tuvieran razón, ¡que me parta un rayo!
También podría esgrimir en su contra que en ese caso se echen un negro de pastor (tendría que especificarles subsahariano, que para ellos los moros también son “negros”), que a fin de cuentas el efecto sería el mismo. O también podría preguntarles si en África nadie muere electrocutado.
Sin embargo, dado que el asunto suelen enrevesarlo un poco más, a esto último la mayoría de ellos, en el caso de que fueran suficientemente despejados, me podrían replicar que un pastor negro no les serviría. El motivo es que para muchos las ovejas benditas son, además de las que no tienen ni un solo pelo blanco, hijas de ovejas blancas. Comprenderéis que está claro que semejante suceso requiere intervención divina directa, de donde la decisión de llamarlas benditas es más que justificada. En otras palabras, el mardano (carnero en aragonés), que casi seguro es negro, no ejerce influencia en su descendencia.
Para terminar con las dichosas ovejas benditas, los hay que aún rizan más el rizo. Para ellos son benditas sólo las que cumplen todo lo anterior y, además, nacen en Viernes Santo o Domingo de Ramos… o el día que les venga en gana de la Semana Santa (sospechoso que es porque si no se quedarían sin ovejas benditas). Todo muy científico, religioso y, ante todo, muy muy riguroso.
Documental de un amigo
Recomiendo que veáis el documental (enlace alternativo) que ha hecho un amigo mío (Carlos Buj, para más señas) sobre el sector inmobiliario español, aunque relacionado también con el turismo. Curiosamente lo empezó a realizar hace ya 2 añitos, bastante antes de la explosión de la burbuja inmobiliaria de la que tanto se está hablando últimamente.
Mitología Hispánica II: Medicina tradicional
No sé muy bien por qué es tan famosa la medicina tradicional china cuando en España no tenemos nada que envidiar. Por ejemplo, contra los males de las ovejas existen cuantiosos remedios populares.
Como ejemplo, contra las nubes hay varios métodos. Antes deberíais saber que las “nubes” son una opacidad de la córnea que les impide ver. Llevar a pastar ovejas ciegas o tuertas es una mierda, como comprenderéis (se pierden, no ven la comida…).
Dichas nubes parecen cataratas, aunque en efecto sean la consecuencia de una variante de la clamidiasis (bacteria). Sin embargo, no cuesta ni nada hacerles entender que el mismo parásito que suele provocar abortos de vez en cuando ataca al ojo (resulta que la enfermedad incluso es comúnmente conocida como aborto enzoótico ovino). Vamos, que no lo entienden ni aunque los mates.
En consecuencia, los mejores remedios para las nubes son los que ellos aplican. Uno es echarle un puñado de sal al ojo. O de azúcar en su defecto. Total, como son lo mismo químicamente hablando (de ahí su sabor idéntico, ¿no?), que es lo que importa para curar… Anda que no son tercos ni nada para hacerles ver que lo que hacen es abrasarle físicamente la córnea (¡pobres animales!) y que, en consecuencia, ver, lo que se dice ver, ya no verá mucho en toda su vida. La visión mejora algo, pero jamás podrá recuperarse ya.
Otra solución es hacerle una “corbata” de 3 nudos. Esto consiste en ponerle una cuerda en torno al cuello con tres nudos. Ni uno más ni uno menos; parece que el número es vital. Os aseguro que importa mucho más eso que no el material de la cuerda, que tanto les tiene que sea de plástico (las habituales hoy en día) que de esparto o lino (esto sí sería tradicional de verdad).
Regreso al espacio
Esta entrada casi no es más que una excusa para un pequeño experimento (Santi, a ver qué sucede –obviamente, si lees esto ha salido bien–). Como espero que haya salido bien, avanzo que publicaré una entrada cada 2/5 días, dependiendo de cuántas cosas acumuladas tenga, ya que el experimento simplemente es ver si se puede programar la publicación automática de entradas.
De paso aprovecho para comunicaros que ya podéis enviar vuestras ansiadas solicitudes on-line para ser astronautas profesionales de la ESA (no repetiré lo ya comentado).
El Día de Internet y España
Hoy se celebra el Día Mundial de Internet (hubiera sido un poco incongruente que no tuvieran página Web). Al margen de todos los “Días Mundiales” que están proliferando por ahí y su escasa significación social, esto me da pie para unas pequeñas reflexiones.
Comenzaré con la proliferación de las redes sociales, o dicho en otras palabras, la Web 2.0. Supuestamente iba (es) a ser una revolución mundial. No dudo ni muchísimo menos que lo haya sido. Lo que pasa es que España no puede ser incluida en este tipo de estadísticas, porque… porque “Spain is different”. Me avergüenzo cada vez que compruebo lo pez que estamos en cualquier desarrollo tecnológico (incluyo aquí innovación e investigación) como país. La excepción, muy a mi pesar, han sido los dichosos móviles, a los cuales considero más bien un retraso social (digamos que los contras son mayores que los pros).
Total, que los expertos vaticinan la puesta en escena mundial de la llamada Web 3.0 (resumiendo: desarrollo personal/individual de software/aplicaciones –todo gracias al código abierto–). Mientras tanto, en España, la gran mayoría de la gente todavía no sabe por donde le sopla el aire ni siquiera para usar el correo electrónico (informe de la consultora tatum). Esto significa que aún suspendemos en la arcaica Web 1.0. Incluso saber utilizar un ratón parece un reto intelectual y de coordinación motora para la mayoría. En una palabra, triste, muy triste.
Aún peor, me gustaría saber cuántos de los que lean esto (quienes, cual Digimon o Pokémon luchador, ¡ya han alcanzado el “supernivel de evolución 2.0”!) se atreverían a enfrentarse con un proyecto semejante. Apuesto a que los cuento con los dedos de un pie. (¿Será que tengo menos dedos? ¿Será que soy un mono poco evolucionado y mis cuatro extremidades son idénticas? ¿O será porque no me lee ni Cristo?)
Mitología Hispánica I: El ratón Margaño
Existe un dicho popular que dice algo así como que no pasará un solo día en el que te acuestes sin aprender nada nuevo. Lo que no especifica es si lo que aprendes es real o fantástico. Así, al aplicarlo a mi curro, en la gran mayoría de las ocasiones compruebo que el universo en el que nos movemos por excelencia es el segundo. Os aseguro que tal es la mitología generada en este país, tan arraigada en nuestras raíces, que no tiene nada que envidiar a la egipcia, etrusca, hindú o siquiera la grecorromana.
Precisamente a ciertos mitos griegos me recordó una historia sobre la afición de las víboras (o culebras y serpientes en general) a beber leche (muy extendida por España, por cierto). Dicen que las muy ladinas se escurren por la noche en las parideras y maman directamente de la ubre. Ni imaginarme puedo lo que sentiría una hembra de cualquier especie (mamífera) si le mordiera los pezones una víbora. No digo que le inocule veneno, que no tendría por qué, sino que una víbora, fría y carente de labios, no tendría otra que morderle una y otra vez. Es que creo que lo más parecido que puede hacer a succionar es morder. ¿He insinuado ya lo dolorosa que tendría que ser la masticación continua de tan sensible zona?
Sin embargo, lo malo del asunto no es la leche que robe, sino que encima a la oveja le provoca una mamitis (enfermedad bacteriana, por cierto) que la apaña para el resto de la crianza. En definitiva, para hacer honor a la verdad, éste es un método bastante bueno para exculparse de su propia falta de higiene.
Tenemos una versión más autóctona referente al “ratón Margaño” (creo que se escribirá así). Por curiosidad lo he “ecochado”, pero no aparece nada. (Si existe googlear, como defensor acérrimo de Ecocho me tengo que inventar este palabro.)
Aparte de beber leche y causar mamitis, posee otra extraña pero más que potente cualidad. Parece ser que basta con que pase cerca de la oreja de una oveja dormida para que a ésta se le arrugue la oreja. Imaginaos que putada para los críos que el ratoncito Pérez haga un día huelga o descanso (eso sí, por convenio sindical), y tenga que sustituirle su primo el bandarra. Yo soy hijo de alguno de esos pastores y tiro los dientes por el váter (o los entierro en el gallinero si no tenemos váter).
No he comentado que por “arrugar” se entiende crecer pequeña y con pliegues. Es cierto que a algunas ovejas se les ponen las orejas así; lo he visto. Lo que ellos no comprenden es que sea por motivos genéticos, o dicho de otra manera por facilitarles el entendimiento, motivos hereditarios.
Lo más interesante del caso es que incluso lo cazan en cubos de agua semienterrados. Por algún motivo, el animal, poderoso donde los haya dadas sus grandes cualidades, no es muy inteligente. Basta esta elemental trampa para acabar con él. De todos modos es gracias a esto que sabemos que el supuesto roedor es como un ratón pero con el hocico más alargado (¿será una musaraña? –que de roedor no tiene nada, por cierto–).
Trabajos extraños
Últimamente encuentro por ahí ofertas de trabajo cuando menos sorprendentes. Sin mayor dilación paso a exponerlas.
La primera es la de “Aficionado profesional de Fernando Alonso”. Ofrecen un salario de 3.000 € brutos/mes, lo cual no está nada mal. Las pegas son que, obviamente, sólo te van a pagar durante el próximo Mundial de Fórmula 1, y que uno de los objetivos es “hacer que Fernando Alonso sienta a su gente más cerca que nunca”. ¿Fácil? ¿Futuro profesional prometedor? Pues nada, inscríbete, que sólo te tienen que seleccionar de momento entre 36.000 aspirantes.
La segunda es incluso más rara. Se trata de una oferta de trabajo como astronauta en la ESA (Agencia Espacial Europea) (dado que la aplicación de solicitudes no comienza hasta el 19 de este mes, el enlace no dirige a la solicitud en sí, sino a sus bases –en español–). No creí que fuera a encontrar en la vida una oferta así en la prensa. El principal reclamo parecen ser los 4.200 €/mes ofertados. Las pegas son la corta vida profesional y el riesgo inherente a misiones como viajar a la Luna, tal y como proponen entre otras. Esperan recibir entre 20.000 y 50.000 candidaturas, de entre las cuales seleccionarán dos equipos de 4 personas cada uno (uno es el de reserva –vamos, que te podrían llegar a pagar por no hacer nada–). Aunque explican bastante cuáles son los prerrequisitos, que en principio no parecen muy altos, lo que me pregunto es si durante la entrevista personal te harán preguntas del tipo “¿te importa/gusta viajar?” o “¿estarías dispuesto a pasar largos períodos de tiempo lejos de tus familiares/amigos, al menos 4 de cada 7 días?”. Vamos, las preguntas típicas en casi cualquier entrevista hoy en día.
En definitiva, si anteriormente yo ya estaba algo quemado con la cantidad de conocimientos teóricos y prácticos ultra–específicos que me exigían simplemente como veterinario para puestos corrientes y molientes, ahora he evolucionado al asombro. Si resulta que las empresas gastan tanto dinero y esfuerzo en dar a conocer puestos tan raros y poco ortodoxos, ¡cómo debe de andar el mercado laboral! En otras palabras, que ya no hay curro para la gente normal (entiéndase que en España ésta es la que posee una cualificación media–alta).
También es notorio el hecho de que el reclamo de los de Alonso parece más fuerte que el de los de la ESA, pese a la estabilidad laboral, sueldo e incluso posibilidad de no hacer nada, lo que a su vez provoca otro aliciente más a favor de los de la ESA: sólo compites con unas 6.000 personas. Aunque tiene su miga el asunto, no voy a andar por esos derroteros, que me extiendo ya demasiado. Cada cual que extraiga sus conclusiones.