Otra sobre publicidad
Haciendo caso a mis lectores, voy a continuar con publicidad algo curiosa. No va a ser exactamente sobre “alimentos funcionales”. Esto lo dejo para otra ocasión (mis disculpas). En lo que sí voy a incidir es sobre algunos consejos para ahorrar dinero, aunque para ello tengamos que suponer que dicen la verdad. Lo cual, a todas luces, voy a demostrar que es ridículo.
Me voy a centrar en dos productos de limpieza o higiene. El primero es la marca de lejía Neutrex Futura. Aseguran que con sólo un lavado te deja la ropa tan blanca como si fuera nueva. La conclusión es sencilla: usemos cualquier marca de lejía, la más barata, y cada dos meses usemos esta otra.
Nota: cualquier hijo de vecino sabe que la lejía “más barata” es la que no compras (o la que robas, práctica que no recomiendo).
El otro es el champú Pantene (o eso creo, que para el caso tanto da). También aseguran que con un solo lavado se regeneran tres meses de maltrato y dejadez. No creo necesario seguir otra vez el mismo razonamiento. Baste añadir es que me alegra saber que no necesito lavarme el pelo más que cada tres meses. A lo mejor así consigo el peinado del cantante de Tokio Hotel.
Teruel es un pueblo grande
Si algún turolense me leyera, casi seguro que se sentiría ofendido. Nunca he comprendido por qué, pero ya se sabe que las verdades ofenden.
Habida cuenta de que provengo de la quinta ciudad más grande de España, Zaragoza, y que viví un año en Londres, tal vez penséis que lo que digo es bastante subjetivo. Por ejemplo, el barrio de Zaragoza donde vivo es mayor que Teruel entero (unos 37.000 habitantes frente a 34.000). Sin embargo, antes de dar paso a mis experiencias personales, voy a comenzar con un dato totalmente objetivo e innegable: Teruel es la capital más pequeña de España… ¡y la más fría!
A lo largo del año me he visto envuelto en diversas situaciones que apoyan el título de la entrada. Curioso me resultó que en la piscina me reconociera no una, sino hasta cuatro personas diferentes, simplemente porque he estado yendo a la Escuela Oficial de Idiomas. Por cierto, que la EOI ha sido la única actividad “social” en que me he podido implicar en todo el año. Quiero decir que la gente que me reconoce, forzosamente tiene que ser a partir de ahí.
¿Os imagináis que en 8 meses de clases os encontréis a 4 compañeros de clase en la piscina pública? Teruel, como en un pueblo, cualquier cosa que hagas o dejes de hacer no pasa desapercibida.
Otro ejemplo me sucedió un día en el banco. La muchacha que me atendió me reconoció como compañero de clase de su hermana. Flipante, a pesar de que me explicara que fue porque me vieron un día en la estación de autobuses.
Además, también suele suceder que la gente se autopresenta. Ha habido un par de personas que, de tanto verme ir a la piscina, finalmente comenzaron a hablar conmigo e incluso contarme la vida y milagros de entrenadores que tuve en Zaragoza.
Un hecho que me fastidió bastante fue que incluso mi jefe, mi propio jefe, entrevistara a mi novia para el puesto de trabajo que yo ocupo 6 meses antes que a mí. Por cierto que la rechazó, y escogió a otra chica, la cual por lo visto no alcanzó el nivel esperado con lo que surgió mi oportunidad. Pese a todo, la reconoció un día que la vio, con lo que las distancias se estrecharon aún más.
Por otra parte, como en cualquier pueblo, existen unos cuantos individuos que, a razón de cierta fama bien o mal granjeada, poseen sus propios motes. Algunos son un camello yonqui, el poeta loco (grita cosas sin sentido en medio de los bares), DJ Cuasi (el antipático vendedor de autobuses Jiménez), etc..
Otro punto es el ritmo de vida, completamente diferente al de una verdadera ciudad. Me refiero a que se caracterizan por ser lentos, muy lentos. Los comercios, los cuales, en su totalidad, se suponen que abren a las 17:00, en la práctica lo hacen a y cuarto pasadas. Hasta el horario de la zona azul es inusual, con una interrupción intermedia realmente ancha. La causa es clara: la siesta es más que sagrada.
Sin embargo, no me quejo en absoluto de que ninguna de estas cosas. El motivo es que los servicios son tan buenos como en una ciudad grande–media, pero sin gente. Por tanto, me encuentro solo en la piscina (calles grandes y enteras para mí), solo en la biblioteca (no hago colas para usar Internet), solo en la EOI, solo para comprar gasolina o en el banco (sin colas)…
Como puta por rastrojo
Dadas las características del trabajo de veterinario de campo, de por sí paupérrimas y despreciadas en general, no debería sorprenderos el título de la entrada. Especialmente en mi caso concreto, donde tales características se ven incrementadas exponencialmente debido a la política de empresa. Sin embargo, esas son otras historias.
No obstante, la chispa la ha dado mi jefe, que últimamente se está pasando bastante de la raya. Cierto es que la raya quedó atrás hace tiempo gracias a su extrema dejadez. Pero resulta que la potencia a la que me ha elevado últimamente, el exponente ese que acabo de nombrar, me ha mandado directamente junto a la nave Phoenix. Sí, hombre, que ya sabéis que es la que anda por Marte en busca de agua y otros indicios que pudieran posibilitar la vida. O la hayan hecho posible. O tal vez, por concretar, por los rastrojos y rastrojeras de Marte.
Entrando en materia, mi jefe parece haber decidido que cuando no haya suficiente trabajo en nuestra propia empresa, me va a mandar a trabajar a otras empresas. Se supone que son amigos, colegas o lo que sea. Se supone que yo debo suponer que voy por la cara. Mi jefe debe de suponer que me chupo el dedo y no me entero de nada de lo que pasa a mi alrededor, porque sé muy bien que tiene trapicheos por ahí. Porque no es la primera vez que sucede una “cesión” de este tipo. Porque, con una seguridad del 85% (ni confiesa ni desmiente), él ha debido de estar todo el resto de la semana tocándose la barriga lindamente.
Vale, soy su empleado y no son de su invención las subcontratas. Pero a mí nadie me dijo cuando firmé el contrato que esto podía suceder. Me siento chuleado. Voy al trabajo con los nuevos jefes con una sensación de mercadeo barato que me fastidia bastante. Porque esa es otra, no sé si es que le parece que me paga mucho (no llego a ser ni mileurista, pero esa es otra historia). Tal vez piense que debe recuperar parte del dinero que me paga cuando la empresa pasa por periodos improductivos.
En fin, que vuelvo a tener dolores bastante fuertes en las articulaciones de la mano derecha y, por si fuera poco, un desasosiego en el resto del cuerpo que no sé muy bien cómo desembocará. Aunque eso sí, para mejorar las cosas, hoy por fin he ido con él y me ha dado una paliza física en toda regla, mientras él se ha dedicado a mirarme y fumar. Por tanto, no os extrañe que mi humor hoy no sea muy halagüeño que digamos. ¡Cuidado que muerdo!
Alimentos funcionales: más engaños publicitarios
Recientemente la Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (CEACCU) ha presentado un informe (¿Alimentos que todo lo pueden?,) que apoya lo que yo ya sabía desde hacía años. Corroboran que la inmensa mayoría mienten descaradamente o inducen a error, lo que, en cualquier caso, incumple cierto reglamento de cuya implantación me alegré bastante en Julio del año pasado.
En el informe al que os remito aparecen gran cantidad de marcas, por si tenéis la curiosidad de buscar alguna en concreto. Si preferís leer un resumen, he ahí la alternativa.
Tristemente, mis estudios universitarios no me valen más que para que cuando veo anuncios sobre estos “nuevos” alimentos, me enerve. Antes de proseguir, debo aclarar que soy veterinario especializado en bromatología, esto es, en alimentos y alimentación, especialmente los dirigidos a humanos. Resalto esto porque la gente suele pensar que de lo que sé es de piensos y de gatos, preceptos erróneos por igual. Asimismo, el asunto es triste porque no he podido ejercer como tal en mi vida y jamás lo haré, no porque no quiera, sino por el mercado laboral. Pero esto es otra historia.
Volviendo a los motivos por los que me enervo, por un lado me encuentro con chorradas, auténticas sandeces, que se dicen en ellos. Como cierta marca de yogures que pretende hacernos creer que nuestras defensas inmunitarias se encuentran permanentemente en un alarmante estado letárgico, todo esto al margen de si son siquiera beneficiosos o no (personalmente apostaría a que si ejercen influencia más bien será perjudicial).
Por otra parte, me fastidia algo la ignorancia de la gente y su falta de juicio para cualquier cosa que saquen por la televisión. Pero lo que realmente me fastidia es que las empresas multimillonarias saquen tajada de la ignorancia de la gente.
Finalmente, lo que ya me llega a reventar es que la gente me rebata, sin más argumento que la mentira contada por televisión, mis opiniones bien fundadas y siempre críticas (para mal y también para bien).
Como me gusta terminar con una nota de humor ácido, os propongo diversos ejercicios que os irán bien para ahorrar dinero por partida doble, ya que el precio de tales alimentos es, para colmo, más que exagerado.
Empezando con los que tienen fibra, que dentro de lo malo son los menos engañosos, ¿por qué no os coméis la caja de cartón en donde van los propios cereales? Es que es lo que los fabricantes, a groso modo, os están metiendo dentro de la bolsita de plástico. Que el sabor vaya tan parejo no es casualidad.
Si lo que deseáis es leche rica en ácidos grasos omega 3, mejor os vais a la pescadería y os dedicáis a chupar las sardinas que tengan expuestas, en plan gourmet. Sacaréis más ácidos de esos y tal vez compréis un pescado de calidad realmente buena (con práctica quién sabe).
Hablando de leche, en cierta ocasión probé la rica en calcio (creo que fue el primer alimento de este tipo que surgió), además desnatada. ¡Qué cosa más imbebible! Tuve que elegir entre escupirla o vomitar. Si no queréis pasar semejante trago (literalmente hablando), os aconsejo que bebáis leche normal y luego chupéis un poco la pared de yeso de vuestra casa. O la del vecino, si sois tan ratas. Los resultados son exactamente los mismos.
Aunque me gustaría explicar el por qué de cada una de las anteriores propuestas de ahorro familiar (y otras muchas), verídicas y científicamente correctas, creo que si sigo alargándome la gente se dormirá.
Calentamiento global en directo
Lamentable pero espectacular. Muy lamentable y muy espectacular. La Agencia Espacial Europea (la ESA, de la cual incluso ya he hablado) ha conseguido grabar en directo el deshielo de la Antártida.
Entre los días 30 y 31 de mayo, una placa de hielo de la Plataforma de Wilkins, con un área de 160 kilómetros cuadrados, se rompió súbitamente y cayó al agua. Es la primera vez que se documenta un fenómeno así durante el invierno austral, aunque el último febrero tuvo lugar otro espectacular desprendimiento de 400 kilómetros cuadrados de hielo.
Lo malo es que aún hay quienes dicen que todo esto del calentamiento global son tonterías. Aunque peor es que me digan que, hagamos lo que hagamos, ya es demasiado tarde para evitar la catástrofe. A los primeros aún se les podría convencer de que hagan algo por si acaso; a los segundos… apaga y vámonos. Pero, ¿a dónde nos vamos?
Un resumen interesante y un avance en hardware
El otro día leí algo que viene al caso de temas que comento con cierta frecuencia. Versa sobre los peligros que tiene para las empresas informáticas dar la espalda a la web y su desarrollo. Más concretamente, habla de la política que ha estado siguiendo Microsoft en contraposición al surgimiento y éxito de Linux.
Por otra parte, en otro lugar leí sobre un novedoso microprocesador que consume 30.000 veces menos de energía en reposo y 10 veces menos energía en su modalidad activa. Aparte de las ventajas en cuanto miniaturización que se comentan en el artículo (básicamente consistentes en reducir las enormes pero vitales baterías), aparte de eso, creo que las ventajas en cuanto a eficiencia y ahorro energético son más que claras. Siguiendo la filosofía de que “muchos pocos hacen un mucho”, no veo cómo es que nadie comenta las ventajas medioambientales de semejante logro.
Lo que al final sucedió con Yajú
Como parece que este tema obtuvo algunos comentarios, me animo a contar qué ha pasado al final.
Resulta que las ofertas de Mocosoft eran insuficientes o se centraban en su política habitual, es decir, comprar algo que funciona para inutilizarlo y así hacer “más competitivos” sus propios productos. Tal vez convenga recordar que Yahoo! es nada menos que el segundo motor de búsqueda más empleado.
Gracias a Dios, Yajú se negó. Lo que no veo tan ventajoso es el hecho de que inmediatamente después pactaran con Gúguel. Sin embargo, todo hay que decirlo, fácil es deducir que las negociaciones previas tuvieron que darse a las espaldas de Mocosoft a la vez que lo estaban capeando.
El pacto con Gúguel consiste en mostrar los anuncios que les pidan en su propio portal, con lo que se ingresarán unos 800 millones de dólares anuales.
Ahora bien, aun a riesgo de parecer reiterativo y pesado, ¿qué pasa con Ecocho, mi querido Ecocho? Si al principio Ecocho estaba soportado por Google y Yahoo, para luego Google desvincularse del asunto y lanzar su propio y “novedoso” buscador ecológico (Ecoogler), ahora resulta que Google vuelve a asociarse con Yahoo, aunque sin fines ecológicos. Hay algo que se me escapa. No termino de entender por qué primero no quieres saber nada de alguien y luego te asocias con él, en perjuicio de lo que era un gran proyecto.
Casualidades de la vida, no hago más que cuatro entradas incluyendo tanto los susodichos buscadores como las negociaciones Mocosoft–Yajú, y resulta que ahora todas ellas confluyen en una única entrada. Jamás lo hubiera imaginado.
En conclusión, hemos salido de Guatemala y no sé adónde iremos (ya he expresado mi descontento con Microsoft y con Google). Eso sí, de momento continuaré con mi cuenta de correo habitual, la de Yahoo.
Mitología Hispánica IV: Expedientes X y Generación espontánea
También tienen historias para explicar fenómenos más modernos, lo que vendrían a ser unos Expedientes X más que una mitología pura y dura. Como ejemplo, la escasez de precipitaciones de este año se debe a la cantidad de aviones militares que sobrevuelan la zona. Tanto romper la barrera del sonido perturba las moléculas de agua y las hacen disiparse. A esto se aúnan los terribles “molinos” (aerogeneradores) y placas solares que tanto están proliferando y lo único que hacen es espantar las nubes. Maravillosa la tecnología. Definitivamente me equivoqué de carrera.
Para terminar, otra historia que resume la elogiosa capacidad que tiene esta gente de comprender el mundo femenino. Tal y como comprenden lo de que una víbora que chupe de la teta no es muy creíble (recordad la primera entrega de Mitología Hispánica), defienden a muerte que un cabello de mujer caído en un charco de agua cría una víbora al cabo de una semana y media. Fijaos que a mi me recuerda un poco a la historia esa de la Medusa (lo que cierra el círculo con aquella primera entrada que hice). Pero como me aseguran que está demostrado científicamente, chitón y a callar. La generación espontánea ya no sólo hace referencia a la aparición de gusanos en los cadáveres, sino a cosas bastante más horripilantes. Desde luego, ese tal Pasteur (rebatió definitivamente la teoría de la Generación espontánea hace ya un siglo y medio), debió de ser uno de esos herejes que se queman en el infierno para toda la eternidad por intentar engañarnos con malévolos subterfugios infundados por el mismísimo Maligno.
Timostar: Engaños publicitarios, competencia desleal y más aún
Me encantan las campañas publicitarias de Movistar. Mienten como auténticos bellacos, con una desfachatez tal que parece que estén insultando nuestra inteligencia. Vale que en prácticamente todos los anuncios mienten, pero es que estos se pasan.
Por ejemplo, hablemos del anuncio aquél en el que salía un tío que nos ponía de tontos por no ser de Movistar. Su lógica arrolladora no era otra sino que como mucha gente es de Movistar, forzosamente nos va a resultar más barato ser de su misma compañía para realizar las llamadas. Sí, está claro que como el hijo de la vecina es de Movistar y le llamo tan a menudo, me va a resultar baratísimo dejar a los de Orange, a los cuales pertenecen la grandísima mayoría de mis amigos y familiares.
Para colmo, en ese mismo anuncio, sacaban tres pirámides hechas con móviles de tres colorines, a modo de gráfico visual en el que se demostraba “claramente” que hay mucha más gente de Movistar que de las otras compañías. Tal vez yo sea demasiado sutil o quisquilloso, pero si algo aprendí en la escuela fue que en las pirámides, como cualquier otro objeto tridimensional (y por ende, con volumen), la altura (como otras dimensiones externas) no varían de forma directamente proporcional al volumen. Es decir, que para que una pirámide tenga el doble de altura que otra, como nos muestran en el anuncio, su volumen (en este caso los supuestos clientes), NO es el doble de la otra.
Realizando una aproximación simple en la que tengamos dos pirámides más o menos homólogas (cuya altura y base sean directamente proporcionales), de las cuales una posee el doble de volumen que la otra, la altura (y base) de la mayor será solamente 1,41 veces la de la otra (o más exactamente, √2).
Tal vez esto sea perdonable. Lo que no entiendo cómo pueden pasarle por alto a Telefónica el claro fomento que hace de la piratería a través de Internet en su última campaña publicitaria sobre el dúo. Es para alucinar en colores la desfachatez de la cual hacen gala, aunque al final digan que son ellos los que te regalan las canciones. ¿Por qué no se meten ahí los de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE)? Que saquen tajada de donde deberían y que dejen en paz a los pobres desgraciados de a pie. Para variar, la única posibilidad aceptable que se me ocurre es que haya algún tipo de tráfico de influencias.
Sin embargo, lo que de verdad me toca las narices es que los de Timostar sean los únicos que me llaman a mi teléfono personal para intentar convencerme de que me cambie a su compañía. Sin entrar siquiera en la escasa ética que supone realizar semejante competencia desleal, ¿hasta dónde es esto legal?
Mi consejo para todos aquellos que sufren el acoso de los sudamericanos contratados por Movistar es que les corten de raíz diciéndoles que no quieren saber nada de ellos y que no les autorizáis a que continúen llamándoos. No les mandéis a la mierda y ya está, cosa que no funciona. Tenéis que dejar constancia clara de que no queréis que os vuelvan a llamar nunca. De este modo tardarán unos cuatro meses en volver a llamaros.
Para terminar, explicar que lo de Timostar no es invención mía, sino de antiguos clientes suyos que acabaron hasta las narices con los sablazos que les daban cada mes por llamar, precisamente, a números de teléfono de otras compañías.
La huelga de transportistas y otras situaciones insostenibles
Aunque lo que reclaman los transportistas me parece justo y legítimo, la situación tan mala en la que ellos se encuentran podría extenderse a muchísimos sectores económicos. Últimamente se le está dando mucho bombo y platillo a la construcción. Estos sí que no me dan mucha pena que digamos, ya que han tenido muchos años de vacas gordas fruto única y exclusivamente de la especulación, sin producción real de ningún tipo. Vale que a su alrededor arrastran a un montón de gente, pero no me parece una situación realmente agraviante en comparación con otras.
Lo que sí sé, de primera mano, es que el sector primario alimentario en España se está yendo al traste. Los ganaderos cobran el mismo precio por un lechazo hoy que hace treinta años. Se dice pronto, pero los costes han subido, y mucho. Recordemos tan sólo que en el último año los precios de los piensos se han disparado como consecuencia de la increíble alza que se dio en los cereales (por la demanda asiática y los biocombustibles). Alza, que por otra parte, también fue más que merecida, que los agricultores tampoco están muy contentos. Bueno, los agricultores jamás están contentos, pero esa es otra historia con mucha miga.
Como resultado, toda la ganadería, especialmente la sustentada exclusivamente por piensos (cerdo, conejo, aves…), se está hundiendo. La crisis es acuciante, diga lo que diga Zapatero. Cada mes se nos borra algún ganadero de la lista de clientes. Cierran porque trabajan perdiendo dinero, y eso que tratamos con sistemas semi–extensivos donde la gran mayoría son agricultores que se fabrican sus propios piensos. Pero si vender un kilo de maíz me reporta más beneficio que un kilo de carne, teniendo en cuenta además todo el trabajo que conllevaría dárselo después a animales que tengo que cuidar los siete días de la semana, la cuentas están claras.
El otro gran sector de la alimentación, la pesca, también ha ido a la huelga. Algo así tendrían que hacer los ganaderos españoles en defensa de un trabajo más que esclavo, sin fines de semana ni vacaciones anuales. No obstante, muy difícil es que se pongan de acuerdo las pequeñas empresas familiares del ovino con las grandes cooperativas (e incluso multinacionales) del porcino, descontando que siempre se hacen la competencia entre ellos.
En definitiva, vamos a tener que vivir con la incertidumbre de qué vamos a comer mañana. Sobre todo si seguimos con la política europea de no preservar recursos estratégicos tan importantes y básicos como la mismísima alimentación. Es una pena que Europa, antes excedentaria, ya esté comprando ternasco a Nueva Zelanda y Argentina, cuya calidad palatable es más bien baja y los controles sanitarios casi inexistentes. Controles que, por si fuera poco, exigen el oro y el moro por la trazabilidad tan en boga (la cual, como veterinario, defiendo).