Nuevas tecnologías
Tras un lapso de tiempo más largo del que prometí (trabajo, estudios, trabajos extras…), me apetece comentar la aparición de tres tecnologías emergentes cuya utilidad, en mi humilde opinión, está aún por demostrar. La potencialidad de cada una de ellas es enorme, pero como todo, dependerá de cómo se encaminen los esfuerzos y aplicaciones futuras.
Para empezar, comentaré algo más sobre la web 3.0, ya que aunque otro día me dediqué a explicar lo que es, ahora estoy encuentrando información que no concuerda precisamente con aquello que expliqué. A modo de resumen, supuse que se trataba de que cada hijo de vecino desarrollara sus propias aplicaciones. Sin embargo, según lo que he leído recientemente, más bien se trata del acceso a través de móviles a la web, así como del desarrollo de algo así como “inteligencia artificial”.
Por cierto, que para quien aún no sepa qué es esto del fenómeno web 2.0, podríamos decir que se trata de una especie de segunda época dorada de Internet. Si saltáis al enlace, veréis que no es algo precisamente novedoso (data de hace 2 años).
Otro tema que me interesa, por si no lo habíais notado (pequeña ironía), es el de los dichosos biocarburantes. Hasta la saciedad he repetido que no me trago su supuesto ecologismo, pese a su etiqueta verde (el “bio–” ese), remitiéndome a los hechos. Tras la fiebre sensacionalista, algún periodista pareció comenzar a entrar en razón, con lo que se oyeron no hace mucho voces que apoyaban mi punto de vista. Cada vez son más los que dudan de que sean la panacea, además de que pueden llegar a resultar peligrosos.
Para terminar, voy a hablar un poquitín sobre nanotecnologia. Tengo muchísimos enlaces referentes al tema y sus increíbles avances. Baste señalar por ahora que es una nueva rama de la ciencia con un gran potencial de desarrollo, ya que permitiría desarrollar desde máquinas en miniatura hasta fármacos y otras sustancias bioactivas. Sin embargo, recientemente han señalado que puede ser peligrosa para la salud, ya que, siguiendo las mismas directrices patogénicas que el propio amianto, los organismos vivos (lo que incluye nuestras células) no saben cómo deshacerse de estos nuevos elementos artificiales, con lo que quedan acumulados en el cuerpo. No hace falta que explique que esto, una vez se sobrepasa cierto límite, es muy dañino.
Pese a todo, tengo que terminar repitiendo lo que he dicho al principio: todo depende de cómo se aplique. Es más, conocer los aspectos negativos de cada nueva tecnología nos permite saber dónde debemos parar y hasta dónde podemos llegar. El avance de la humanidad no se ha debido precisamente al miedo (irracional o pseudorracional) a los nuevos ingenios.