Timostar: Engaños publicitarios, competencia desleal y más aún

16 Junio 2008 at 16:29 (Tocadas de…) ()

Me encantan las campañas publicitarias de Movistar. Mienten como auténticos bellacos, con una desfachatez tal que parece que estén insultando nuestra inteligencia. Vale que en prácticamente todos los anuncios mienten, pero es que estos se pasan.

Por ejemplo, hablemos del anuncio aquél en el que salía un tío que nos ponía de tontos por no ser de Movistar. Su lógica arrolladora no era otra sino que como mucha gente es de Movistar, forzosamente nos va a resultar más barato ser de su misma compañía para realizar las llamadas. Sí, está claro que como el hijo de la vecina es de Movistar y le llamo tan a menudo, me va a resultar baratísimo dejar a los de Orange, a los cuales pertenecen la grandísima mayoría de mis amigos y familiares.

Para colmo, en ese mismo anuncio, sacaban tres pirámides hechas con móviles de tres colorines, a modo de gráfico visual en el que se demostraba “claramente” que hay mucha más gente de Movistar que de las otras compañías. Tal vez yo sea demasiado sutil o quisquilloso, pero si algo aprendí en la escuela fue que en las pirámides, como cualquier otro objeto tridimensional (y por ende, con volumen), la altura (como otras dimensiones externas) no varían de forma directamente proporcional al volumen. Es decir, que para que una pirámide tenga el doble de altura que otra, como nos muestran en el anuncio, su volumen (en este caso los supuestos clientes), NO es el doble de la otra.

Realizando una aproximación simple en la que tengamos dos pirámides más o menos homólogas (cuya altura y base sean directamente proporcionales), de las cuales una posee el doble de volumen que la otra, la altura (y base) de la mayor será solamente 1,41 veces la de la otra (o más exactamente, 2).

Tal vez esto sea perdonable. Lo que no entiendo cómo pueden pasarle por alto a Telefónica el claro fomento que hace de la piratería a través de Internet en su última campaña publicitaria sobre el dúo. Es para alucinar en colores la desfachatez de la cual hacen gala, aunque al final digan que son ellos los que te regalan las canciones. ¿Por qué no se meten ahí los de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE)? Que saquen tajada de donde deberían y que dejen en paz a los pobres desgraciados de a pie. Para variar, la única posibilidad aceptable que se me ocurre es que haya algún tipo de tráfico de influencias.

Sin embargo, lo que de verdad me toca las narices es que los de Timostar sean los únicos que me llaman a mi teléfono personal para intentar convencerme de que me cambie a su compañía. Sin entrar siquiera en la escasa ética que supone realizar semejante competencia desleal, ¿hasta dónde es esto legal?

Mi consejo para todos aquellos que sufren el acoso de los sudamericanos contratados por Movistar es que les corten de raíz diciéndoles que no quieren saber nada de ellos y que no les autorizáis a que continúen llamándoos. No les mandéis a la mierda y ya está, cosa que no funciona. Tenéis que dejar constancia clara de que no queréis que os vuelvan a llamar nunca. De este modo tardarán unos cuatro meses en volver a llamaros.

Para terminar, explicar que lo de Timostar no es invención mía, sino de antiguos clientes suyos que acabaron hasta las narices con los sablazos que les daban cada mes por llamar, precisamente, a números de teléfono de otras compañías.

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