¿Serán las tres R cosa de tipos raros?

2 Julio 2008 at 15:57 (Aventuras y Desventuras, Medio ambiente / Ecología / Ecologismo, Tocadas de…) (, )

Como os habréis dado cuenta, publico con bastante frecuencia noticias o acontecimientos relativos al medio ambiente, especialmente los relacionados con el calentamiento global. La principal causa es que considero que no se le concede la suficiente importancia. Los informativos televisivos suelen pecar de negligentes. Precisamente porque sé que la sociedad en la que vivimos prima más la Eurocopa 2008 que la falta de reforestación de la superficie quemada cada año en España o siquiera la crisis económica (¿se volatilizó durante la pasada semana?), tampoco puedo culpar a la televisión de no incidir más en temas que no están de moda. Por eso, yo, que por lo visto no comparto las inquietudes de la mayoría, publico este tipo de entradas, más que nada para ayudar a quienes si que les interesa estar un poco al día de cosas más trascendentes. Ojalá hubiera más gente así.

Puede que un motivo sea que los periodistas tiendan a dar noticias negativas. Raramente se les oye contar nada positivo o ningún avance, aunque bien es cierto que sean pocos e insuficientes.

En cualquier caso, podrían contribuir un poco más a promulgar principios bien conocidos, al menos por la gente que carece de ese mínimo de cultura. Recientemente hubo una persona, con FP, que confesó desconocer que las bolsas de plástico no se puedan degradar. Casi ni sabía lo que es “biodegradable”.

En consecuencia, si la gente común puede llegar a desconocer semejantes hechos, no se podría invertir tiempo ni nada en dar a conocer (educar) las tres famosas erres: reducir, reutilizar y reciclar. Se suele hablar mucho de reciclar, pero no tanto de reducir el consumo o reutilizar el material que ya tenemos. Los dos últimos procesos son mucho más eficientes; no en vano las tres erres se citan precisamente en ese orden.

Por poner un ejemplo (y el puntito ácido), me encantan los comentarios y caras que me hacen los cajeros y clientes cada vez que voy al supermercado. Lo cual, como lo del omnipresente fútbol, también contribuye a que sienta que no termino de encajar en esta sociedad.

Resulta que tengo la costumbre de llenar las bolsas al tope (sin abusar, que son de mala calidad). Esto es “reducir”. Este es el primer “problema”. Se empeñan en darme bolsas para llevar un solo pack de yogures, una sola barra de pan (que a su vez va envuelta), e incluso bolsas de naranjas y cajas de leche (que llevan asa incorporada y además pesan demasiado para esas bolsas). Invariablemente les digo “NO me metas eso en una bolsa” y, a pesar de ello, en muchas ocasiones tengo incluso que coger y sacarlo porque no me han hecho caso. Su cara siempre es de “tío, eres raro”. Especialmente si me dedico a obstaculizar la cola porque deshago su trabajo, cosa que jamás dudo en hacer.

Pero su cara es realmente apoteósica cuando aparece el segundo “problema”, el de “reutilizar”. Cuando saco las bolsas que he usado otros días para volverlas a llenar, se me quedan mirando que parece que la mandíbula se les va a desencajar hasta el suelo. Creo que un día que tenga moscas pesadas a mi alrededor probaré a sacarme una bolsa de plástico arrugada de mi bolsillo. Tal vez mate dos moscas de un tiro.

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