La famosa ayuda de los 400 € de Zapatero
Tengo una abuela con gustos bastante peculiares. Entre otras cosas, me da cien vueltas en casi cualquier deporte, desde motociclismo hasta la Eurocopa que nombré ayer mismo, de la que vio casi todos los partidos.
Lo que ahora me concierne es que ayer se tragó gran parte de la Comparecencia del Presidente del Gobierno en el Congreso de los Diputados. Más meritorio es tener en cuenta que habitualmente se habría dormido la siesta. Como estuve al lado suyo, sé muy bien que no se echó siquiera una cabezada. Estuve a su lado aunque sin ver el debate, del que escuché sólo un poco, lo suficiente para encenderme la sangre y ponerme a escribir esta entrada.
Podría incidir sobre los muchos desaciertos y aciertos del gobierno de Zapatero, pero me voy a centrar en la famosa ayudita de los cuatrocientos euros porque, casualmente, también cobré ayer la nómina y tuve la primera deducción. Una fantástica deducción de 18,5 € sobre los 200 € máximos que tanto han insistido que se podían descontar este primer mes. Analicemos esto por partes.
Primero, si sólo me descuentan un 10% de 200 es simplemente porque no me retienen más. No me retienen más porque mi sueldo es mísero. Como mi sueldo es mísero, esta estupenda deducción me la trae al pairo, ya que no alcanzo siquiera el mínimo que exigen en la declaración del IRPF para cotizar. Es decir, que a final de año fiscal (casualmente hace tres días), me devuelven lo poco que me han retenido. En definitiva, ¿lo más viable económica y socialmente es devolver los impuestos a los que más ganan?
Segundo, gracias, Sr. Zapatero, por medidas tan enérgicas frente a la crisis económica que está en ciernes. Gracias por no incidir en que se generen puestos de trabajo remunerados de forma justa y equitativa. Porque tan sólo pido cobrar como UN licenciado normalito y corriente (tened en cuenta que soy doblemente licenciado y no cobro ni como si tuviera FP). Porque me tengo que gastar todo lo que he ahorrado en un año y medio (año de raterío máximo) en comprarme un coche (y un móvil) para poder seguir con el mísero trabajo. Porque yo no me quería comprar un coche (ni un móvil, ni la ropa para el trabajo). Así que, ¿por qué no me ayuda con eso el Sr. Zapatero, sobre todo si tenemos en cuenta que la ayudita de los 400 € es en teoría para incentivar el consumo?
Tercero, como no soy un caso aislado, la situación debe ser extensiva a gran parte de la población española, especialmente la joven. Los que se salvan son, precisamente, quienes no necesitan ayuda de ningún tipo, como mi propio jefe. Quien, por si fuera poco, al firmarle la nómina aún se hinchió por su bondad al aumentarme el sueldo (¡aumentármelo él!). Quien, por si no hubiera tenido aún bastante, encima me espetó que qué suerte tengo, que a mí me devuelven dinero tras la Declaración de la Renta, que a él no le han devuelto desde que empezó a trabajar como veterinario.
¡Por algo será que siempre le sale a pagar! Ya sabía que mi jefe gana cantidades de dinero apabullantes, pero es muy diferente que además me diga que yo tengo suerte. Me caía mejor antes, cuando la Eurocopa aún se estaba disputando, ya que la crisis parecía no existir y no hablaba del tema que trato.
En conclusión, que como ha hecho Llamazares durante la Comparecencia (ese de IU que “se iba a retirar” por el fiasco de las Elecciones Generales), más me valdría haberme puesto a hablar de fútbol. O podría imitar a Pedro Aspiazu (portavoz económico del PNV), que se ha puesto a hablar en un inglés vergonzoso (¿para eso sirve saber euskera?) a Zapatero (que aun así tenía cara de no entender nada, lo mismo que si le hablara en vasco). Se trataría de resarcirme con mi jefe hablándole también en inglés. Más que nada porque como no tiene ni papa, podría ponerlo a parir, pese a que yo ya sé cuál es su lugar y cuál es y será el mío. Pero, sobre todo, porque se me juntan todas y casualmente ayer también me matriculé en el último curso de inglés en la EOI y mi jefe suele decirme (no sé si para restregarme por la cara todavía más su/mi injusta posición) que “hay veterinarios de primera y de segunda; los de primera saben inglés y los de segunda juegan al guiñote con el cura del pueblo”.
Finalmente, que nadie se crea que tengo mejor opinión de Rajoy y sus secuaces, ni de ningún otro. ¿Recordáis al primo de Rajoy? Yo sí. Así que no os equivoquéis.