¿Para qué me sirve tener pulgares? (Capítulo I)

17 Julio 2008 at 16:08 (Aventuras y Desventuras) (, )

La pregunta va más allá de la utilidad de los pulgares en sí, de su amplia versatilidad. Nada tiene que ver con la anatomía de las flexibles articulaciones trapecio–metacarpiana y metacarpo–falángica número I. Ni siquiera tiene el típico matiz antropocéntrico e injusto que, desde hace siglos, le atribuye características supuestamente exclusivas del ser humano (como la oponibilidad, aunque esto es otra historia).

Mi pregunta discurre por otros derroteros. Es una pregunta con sentido más bien etimológico. Sí, habéis leído bien: etimológico.

Seguro que todos sabéis por qué al meñique se le llama meñique, al anular anular, y así sucesivamente. Está claro que tienen nombres referentes a su posición, tamaño y, sobre todo, funcionalidad. Obviamente la funcionalidad es la que tiene en las manos, ya que aún no sé de nadie que le haya dado por señalarme cosas con el dedo índice del pie o llevar el anillo de comprometido–casado en el pie. Ahora que lo pienso, creo que me lo tomaría como si el tipo fuera vulgar, desagradable o incluso vago de narices.

El nombre de “pulgar” engrosa la lista de los “quirofuncionales” (ésta me la acabo de inventar). Nada tiene que ver con hacer autostop o el clásico gesto romano para indicar aprobación y permitir vivir a un buen gladiador. Según el diccionario de la RAE procede de “dedo gordo”, pero no creo que sea menos cierto que haga referencia a su antiguo uso para matar pulgas.

Tal uso se debe a que las pulgas tienen el cuerpo tan duro, aplanado y pequeño que, aunque las presiones fuertemente con las yemas, jamás lograrás infligirles el más mínimo daño. La única forma de librarse efectivamente de ellas es atraparlas y, con cuidado de no ofrecerles suficiente libertad como para que se escapen en uno de sus impetuosos saltos (cosa harto fácil), apañártelas para bien aplastarlas con ayuda de las anchas uñas de los pulgares, bien seccionarles la cabeza también con la uña del pulgar. Si lo pensáis bien, resulta curioso comprobar que precisamente el nombre de pulgar se deba en última instancia precisamente a la oponibilidad a la que antes hacía referencia, esto es, a la habilidad de alcanzar la yema de cualquier otro dedo.

Podéis pensar que el método debe de estar más que pasado de moda. Craso error. Como veterinario os aseguro que se trata de unos bichos tremendamente insidiosos: resisten casi todos los insecticidas; en seguida se vuelven resistentes a los pocos que les hacen algo de mella; se esconden en cualquier costura o rincón; aunque laves la ropa con agua caliente, jabón, suavizante y centrifugues al máximo, existe la posibilidad de que sobrevivan; se multiplican con rapidez; etc.. Por tanto, lo único que verdaderamente está pasado de moda es matarlas a mordiscos, como hacen los perros o nuestros primos los monos. Y de esto hace siglos, antes de que se inventara ninguna moda (moda estadística incluida). No obstante, opino que precisamente es mucho más fácil y efectivo matarlas a dentelladas, aunque tal vez sea menos higiénico.

Llegados a este punto de comprensión del asunto, imaginaos que tal día como hace una semana y media, me quité el mono de trabajo para encontrarme acribillado de incipientes picaduras. Incluso vi a las muy criminales ahí, literalmente apuntaladas a la canilla y succionando. Succionando con avidez y lujuria.

Si digo “incluso” es porque habitualmente no las veo. Me pican y, hasta que por fin consigo deshacerme de ellas, me marean todo lo que quieren. Mi excusa a tamaña torpeza es que no las siento morderme. Alguno podría creer que, como dice el dicho popular ese, “ni siento ni padezco”. Pues se equivoca. Se equivoca rotundamente. Padezco y mucho más que la media de la gente, ya que me salen unos habones de primera categoría, los cuales me duran semanas y pican como la cayena untada en wasabi. Tampoco es que sufra propiamente dicho, pues no creo que siquiera se acerque a la varicela, donde además de un picor insufrible el castigo por rascarse sea una cicatriz para el resto de tu vida. Tan sólo lo paso algo mal. Pero sólo cada vez que la ropa me roza la zona sensibilizada, es decir, cuando me cambio de ropa, cuando camino, cuando busco la “posturita” en la cama, etc..

Un factor importante a tener en cuenta es el tropismo (preferencia) que muestra cada especie de parásito por una especie de hospedador (ya me salió la vena veterinaria). Existen diversas especies de pulgas. Tan maravilloso silogismo sólo puede conducirnos a concluir que a cada especie de pulga le pirra la sangre de una especie vertebrada concreta. Concretamente, a las de oveja (con las que yo trabajo), les encanta la sangre de oveja. Sin embargo, algo tengo en la sangre que las pulgas, al olerlo, deciden cambiar su hogar. Ovejas, cabras, perros, gatos y, por supuesto, “personas humanas”, están a salvo a mi lado. ¿Tenéis pulgas? Acercaos un ratito a mí y ellas solitas decidirán cambiar de barco y capitán para luego darse un opíparo festín sobre mi pellejo. Es infalible. Tengo más que probado que, por mucha gente que haya a mi lado, por mucho que las acose tratando de despulgarme (con frecuencia me llego a desnudar tras el trabajo), que haga lo que haga, jamás me abandonan voluntariamente. Como el desodorante, jamás me abandonan. Pero siguiendo el modus operandi de un desodorante malvado, ya que atraigo las de los demás.

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Envenenarse

17 Julio 2008 at 11:03 (Medio ambiente / Ecología / Ecologismo) (, )

A pesar de que mi trabajo no es tan bueno como me gustaría, tiene cosas bastante buenas. Debo hacer justicia y confesar que el martes mi jefe me dio fiesta porque sí. Según él, para que me recuperara de las Fiestas del Torico, cosa que jamás le he insinuado que necesitara.

Otra cosa bastante buena es que trabajo en el campo, lejos de las grandes ciudades donde, según una de las conclusiones del recién publicado Informe del aire en el Estado Español por Ecologistas en Acción, es bastante frecuente respirar aire contaminado. Por “aire contaminado” no consideramos sino lo que la OMS e incluso la ley española contempla, de tal modo que resulta que la mitad de los españoles estamos envenenándonos simplemente por respirar partículas en suspensión procedentes, principalmente, de los tubos de escape de los coches. Más concretamente, un 10% está sobre lo recomendado por la OMS y un 40% superamos lo marcado por ley. Como conclusión personal, podemos decir que vivir en Madrid es, paradójicamente, como cavar tu propia tumba.

Al mismo tiempo, la UE ha decidido multar a la aviación civil que supere ciertos topes en emisiones de CO2, ya que consideran que si no se le pone freno echará por tierra los esfuerzos que se esperan conseguir en otras fuentes. El sistema entrará en vigor en el 2012, cuando el tope impuesto será el 97% de la media emitida durante 2004–2006. Compañía que se pase, compañía que será multada. Y al siguiente año, el 2013, reducirán el tope hasta el 95%.

Por otra parte, el glaciar aquel de la Patagonia terminó de resquebrajarse, concretamente el propio 9 de Julio que lo nombré. El vídeo merece la pena. En una palabra, colosal.

Termino, a modo de disculpa por una entrada tan heterogénea, explicando que he agrupado todo esto porque venía más que a cuento de bastantes entradas que he publicado últimamente, además de que no quería alargarme con cuatro entradas diferentes. Espero que mi esfuerzo por darle cierta coherencia no haya sido en balde.

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La interminable epopeya de Yahoo!

17 Julio 2008 at 9:16 (Internet) (, )

El motivo por el que me empeño en contar cosas que considero tan aburridas no es otro sino que parece ser que, según las estadísticas, hay gente a la que le interesa. No obstante, informo que ésta va a ser la última entrada que haga referente al tema.

Por un lado tenemos las negociaciones de Yahoo! con Microsoft, que parecen no haber tocado fondo. En esta ocasión Microsoft se ha aliado con Carl Icahn (un inversor multimillonario) para arremeter agresivamente contra Yahoo!, quien, pese a todo, de momento ha conseguido mantenerse firme. Según Yahoo! el motivo es que habría supuesto una compleja reestructuración y la venta de su negocio de búsqueda por Internet. Sin embargo, tal y como van las cosas, puede que no consigan resistir mucho más.

Por otro lado tenemos que, pese a haber pactado con Google servirle de algo así como bandeja publicitaria, continúa intentando competir con él. Por ello, esta misma semana van a lanzar el sistema “Boss” (Build your Own Search Service). Consiste en que desarrolladores y compañías generen sus propios motores de búsqueda, completamente personalizados, empleando para ello la tecnología de Yahoo!. De este modo se evitan el engorro y costes de tener que empezar desde cero.

Como ya he dicho, ésta es la última entrada sobre el tema (otros me interesan más). La última siempre y cuando Microsoft no termine comprando a Yahoo!, día en que, siendo fiel a mis principios (precisamente los mismos que me hicieron cerrar el anterior blog), me cambiaré la cuenta de correo.

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