Doctorarse o no doctorarse, he ahí la cuestión

23 Julio 2008 at 16:49 (Tocadas de…, Varios) (, )

Los que me conozcan precisan escaso esfuerzo imaginativo para creerse que yo, en más de una ocasión y no hace mucho, me vi en semejante tesitura. Un día de estos hago una página que explique un poco mi historia para que cualquiera pueda entender ciertos comentarios.

El motivo por el que ahora me acuerdo de esto y por fin me decido a plasmarlo por escrito no es sino la sucesiva lectura de diversas noticias referentes al tema, todas basadas en datos del Instituto Nacional de Estadística.

Una , basada en datos del Instituto Nacional de Estadística, hacía referencia a la fuga de cerebros, que según ellos ha pasado a ser un mito. Me río. Me río mucho y a mala gana. Puede que con la única interpretación que esté de acuerdo sea con que en las carreras sobre ciencias de la vida es donde se produce mayor número de doctorados.

Lo bueno viene cuando analizamos frases como “sólo el 27% los doctores se fue a vivir fuera”. Por un lado, ¿es poco que un cuarto de la población se vaya a otro país para poder trabajar? Por otro lado, si investigamos un poco, nos cercioramos que la encuesta se la han realizado a los doctores que residen en España, es decir, a los que han regresado. Todos los que están en el extranjero no la han rellenado, con lo que el porcentaje es falso a todas luces.

También es muy buena la afirmación “casi la totalidad de los doctorados […] encontró trabajo”. Además del hecho de que ahí no tienen en cuenta si son condiciones precarias o están subempleados, es de cajón que cualquiera trabajará de lo que sea antes que morirse de hambre.

No sigo, que me alargo mucho. Tan sólo señalar que todas las conclusiones son básicamente erróneas.

La otra se centra más en el hecho de que los doctores rozan el pleno empleo. Más risas amargas. Como no se preguntó a los que estaban fuera, también se podría decir que los que se quedan en España, los cuales es probable que se queden porque son los peores, son los que han encontrado trabajo aquí. Eso, insisto, sin entrar siquiera en cuáles son sus condiciones de trabajo.

Tanto error no se explica más que con una intencionalidad demagógica, supongo que con la finalidad de influir decisivamente en jóvenes que aún no tengan muy claro qué van a hacer cuando acaben la carrera.

Como experiencia personal, yo también tuve mis dudas en su momento. Pero no me limité a oír versiones estatales ni de profesores que lo veían todo de color de rosa. También pregunté a becarios y, sobre todo, me fijé en el mercado laboral. Eso de que hay tantos que trabajan en el sector privado, es una trola.

En mi caso el dilema era más agudo, ya que como Bioquímico es claramente imposible trabajar como tal si no eres doctor (y mujer, aunque esa es otra historia). Lo cual resulta paradójico, porque luego no te contratan en trabajos más simples precisamente por estar sobrecualificado. Pero no hay que preocuparse, que siempre podemos irnos a servir al restaurante de la esquina, porque “España va bien”.

Por tanto, como conclusión totalmente personal, hice muy bien en salir de esa burbuja que es el mundo universitario y encarar el mundo real por mí mismo, para poder tomar, posteriormente, una decisión más acertada. Obviamente mi respuesta fue no, de lo que cada día me alegro más, dada la escasa vocación de mártir socioeconómico que tengo y la escasez, cada día mayor, de ofertas laborales (la crisis afecta en todos los niveles). Creo que no me equivoqué en mi decisión, al menos si quiero vivir con cierta tranquilidad y en el país que me plazca.

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