Gregor Mendel
Como contrapunto al primer párrafo de la anterior entrada, este año también comienza el año de Mendel (impulsado por la Universidad católica de Villanova, Pennsylvania). Siguiendo el modelo de Mendel, cura y científico genetista al mismo tiempo, se pretende que este sea un año en el que se ciencia y religión dialoguen. Esto en contraposición a la propia evolución religiosa de Darwin, quien no llegó tampoco a renegar absolutamente.
La idea de hacer llegar al público el trabajo e ideas de Mendel surge en plenos EE.UU., donde se encuentran los más fervientes defensores del Creacionsimo. Esos son los que defienden a ultranza que dinosaurios y humanos convivieron. La obvia falta de pruebas no les ha supuesto impedimento para ilustrarlo en sus propios museos (Creation Museum, en Petersburg, Kentucky). No obstante, también hay científicos que hacen mucho daño. Jamás he creído que mediante la intolerancia o el extremismo se alcance la verdad.
Como dato que personalmente me resulta curioso, tanto Mendel como Darwin fueron, antes de nada, buenos botánicos. Uno trabajó con sus famosos guisantes; el otro con orquídeas. Ambos trabajos se han unificado en la llamada moderna síntesis evolucionaria.