Juegos Olímpicos de Pekín 2008: Natación
Desde hace unas cuantas décadas, esta disciplina viene marcada por la espectacularidad. No cesan de batirse récords olímpicos y mundiales. En numerosas ocasiones, son batidos por un amplio margen y por varios nadadores, y ni siquiera en las finales. Ejemplos en el orden citado: récord en relevos 4 × 100 m libres por parte de EE.UU. y récord en 200 m libres femenino por parte de la italiana Federica Pellegrini.
Aunque sólo sea porque he sido nadador durante muchos años, cuando veo cómo alguien es capaz de doblarme en mi mejor estilo y longitud (100 m braza del japonés Kosuke Kitajima –vídeo–, no puedo por menos que alucinar. Doblarme. Yo casi ni siquiera soy capaz de doblar a un abuelete. Es dificilísimo. Entonces no puedo evitar pensar, asombrado y agradecido por semejante show, “¡uaaaauuu!, vaya máquinas; esto sí es Espectáculo”.
Para colmo, este año encima se presenta el duelo histórico Mark Spitz–Michael Phelps. Histórico porque hace mucho tiempo que el señor Spitz batió 7 récords, recopilando sus bien merecidas medallas de oro, en las Olimpiadas de Múnich 1972. Es decir, que nadie ha conseguido todavía ganar más de 7 medallas de oro en unos mismos juegos olímpicos.
Se trata de un récord olímpico absoluto, en cualquier categoría deportiva. Aquí no tengo en cuenta los juegos olímpicos de verano, ya que los récord es de 8 metales dorados en una sola temporada. Lo ostentan conjuntamente Aleksandr Dityatin y Michael Phelps.
Como siempre ocurre con estas cosas, no se pueden comparar los datos absolutos (tiempos en este caso) de diferentes épocas. Por supuesto, hoy en día cualquier nadador que llegue a la final nada más rápido que Spitz, pero es que él, y nadie en su época, hacía uso de pieles de tiburón ni se depilaban para nadar más rápido, entre otras cosas. No hay más que ver su imponente mostacho. Lo magnífico, en mi opinión, es que incluso arrastrando su pelo y semejante bigotazo antihidrodinámico, pudo imponerse en estilo libre y mariposa.
Phelps parece tener posibilidades bastante reales de conseguir superarlo, para más inri también en crol y mariposa. Por ello, dada la gran competitividad que existe hoy en día, debe usar también su inteligencia para dosificar y calcular muy bien sus esfuerzos en cada prueba en la que participe. Por el momento ya ha logrado 3 oros.
Esto le ha llevado a apurar demasiado en los relevos de 100 m libres, y casi perder sus opciones a batir el récord. No creo que la táctica empleada por los estadounidenses, aunque sea egoísta basar la táctica de equipo en miras del propio Phelps, haya sido la más adecuada (él ha sido el primero en nadar). Sin embargo, han (ha) tenido suerte y han logrado un oro espectacular. Si Phelps logra su objetivo personal, sin duda le deberá algo más que gratitud a Jason Lezak, el último relevista. No os lo perdáis. Adrenalina en estado puro, miremos los detalles que miremos.
Me he pasado horas intentando buscar vídeos decentes para cada una de estas pruebas, pero lo más que he conseguido son los links de arriba y el link de aquí abajo para la final de relevos (podéis ampliar y ejecutar la aplicación en la ventana). Como tienen copyright y no hay nada verdaderamente decente, os recomiendo que os ayudéis de la “mula electrónica”.
Paula dijo:
13 Agosto 2008 a 18:50
Añadir que Spitz tuvo que retirarse de la natación porque tuvo que decidir entre comer o nadar; no podía dedicarle tanto tiempo puesto que en aquella época en EEUU no pagan bien a los nadadores.
Por lo demás… no sabía que mirabas tanto la natación, a mí me aburre (aunque no le quito mérito)
Juegos Olímpicos de Pekín 2008: I love Lightning–Bolt « Los mundos de Astracán dijo:
21 Agosto 2008 a 13:13
[...] es tan grande como Phelps (enlaces propios 1 y 2), hay algo en él que me atrae más. No sé exactamente lo que será. Tal vez sea lo payaso que [...]