Juegos Olímpicos de Pekín 2008: I love Lightning–Bolt
Vaya final la de Usain Bolt en 200 m, con nuevo récord mundial y olímpico. El más genuino relámpago (“bolt” traducido a español), ha acabado con los reinados de Michael Johnson y Asafa Powell de un plumazo. Frederick Carlton (Carl) Lewis, el hijo del viento, por fin puede descansar tranquilo. Él ha encontrado sucesor. Nosotros hemos encontrado al nieto del viento. Alguien de la talla de Jesse Owens en sus tiempos.
Casi todos tenían alguna reserva con respecto a las posibilidades de Bolt de batir el récord de Johnson en 200 m. Sinceramente, después de verle arrancar como lo hizo, con viento en contra, y permitirse llegar a meta mirando al crono para meter la cabeza justo una centésima de segundo por debajo de lo supuestamente imposible, creo que es incluso capaz de más (vídeo). Desde luego, en 100 m lisos está más que claro que si no se pasea (vídeo), lo volverá a rebajar en no mucho tiempo. Podríamos decir que la verdadera carrera se corre siempre 5 metros por detrás suyo (prestad atención a los ganadores del 3er y 2º puesto).
La hazaña de Bolt encuentra cierto parecido con Lewis, quien también logró ganar ambas pruebas en unos mismos juegos olímpicos. No obstante, es el primero en conseguir también récord en ambas en la misma olimpiada. Y todavía le quedan los relevos 4 × 100 m, donde seguro que consigue otra medalla y muy probablemente otro récord.
Aunque es tan grande como Phelps (enlaces propios 1 y 2), hay algo en él que me atrae más. No sé exactamente lo que será. Tal vez sea lo payaso que es, sus pantomimas, su desvergüenza, su descaro. Tal vez sea su fidelidad a sus orígenes, demostrada con su negativa a correr por los EE.UU..
Sin embargo, lo que sí sé seguro que me gusta, y mucho, es la reivindicación del tipo leptosómico–atlético como el del atleta por excelencia, sea cual fuere su especialidad. No en vano, lo primero que me llamó poderosamente la atención de él fue lo estirado que es en comparación con los demás velocistas. Precisamente al estilo del mencionado Lewis (no soy el único que se ha dado cuenta).
Hacía ya años que venía preguntándome cómo podía ser que las razas de caballos y perros mejor adaptadas para la carrera (por no hablar de animales salvajes), tanto de larga como corta distancia, invariablemente pertenecían al tipo leptosómico. Para saber de qué hablo, ved fotos de algún pura sangre inglés y galgo, y me las comparáis con un percherón o un pit–bull. (Ya perdonaréis, pero no he encontrado vídeos comparativos en los que salgan estas u otras parejas corriendo simultáneamente.)
En resumen, si desde hace siglos se sabe que lo mejor para la carrera es tener patas (piernas) estiradas y pulmones amplios, no comprendía por qué en las últimas 2 décadas se había impuesto el tipo atlético entre los velocistas humanos. Siglos de pericia veterinaria, experiencia de criadores, resultados de carreras y apuestas, por la borda. No lo entendía.
Para colmo, tampoco me gustaba la fastuosa tendencia de la gente a descalificarme como velocista dado mi porte, más leptosómico que otra cosa.
En fin, que me alegro de que alguien ponga los puntos sobre las íes y reivindique lo que la experiencia nos ha demostrado desde hace siglos. I (L) Bolt.