Charla sobre libros de ciencia
Me acabo de enterar de que el próximo día 28 (martes) a las 19:00, se impartirá en la Biblioteca Pública de Zaragoza (C/ Doctor Cerrada) una conferencia titulada “Los grandes libros de la ciencia” que puede resultar bastante interesante.
Yo no puedo ir, aunque me gustaría. Ahí lo dejo para quien pueda estar interesado.
Ranas, Ranillas y la Expo
Cuando el fin de semana pasado vine a Zaragoza, al cruzar el Ebro observé que habían puesto todavía más ranas de adorno que las que pusieron con motivo de la Expo. Las nuevas son gigantes. Ahora hay ranas por todas partes, lo que se supone que se debe a la proximidad del barrio Ranillas (como una especie de juego de palabras).
Sin embargo, más les valdría haber dicho en algún sitio de la propia Expo que un cuarto de las especies de anfibios se han extinguido en 20 años (la noticia original que leí, curiosamente ha desaparecido). Allí mucho rollo de que tenemos que ahorrar agua y energía, cuando resulta que incluso en la misma exposición decían que los principales responsables son industria y agricultura (lo que no significa que no debamos ahorrar todo lo que podamos los 6.500 millones de personas que somos). Mucho rollo, y se les “olvida” comentar este insignificante detalle. Ni siquiera una breve línea en el acuario fluvial.
¿Creéis que se trata de un dato demasiado nuevo para haberlo incluido en la Expo? Por favor, que la noticia estaba fechada a Mayo del año pasado y para entonces no se trataba de nada realmente novedoso.
Además, un cuarto de las especies es algo brutal y, por tanto, digno de mención. Imaginaos que de repente de cada cuatro personas que conocéis, se muere una. Pues ahora poneos en que la situación real es mucho peor, porque resulta que, ¡oh, maravilla!, ¡esas cuatro personas son todas de la misma especie! (aunque dudes de la humanidad de alguna de ellas).
Tengo otras muchas noticias por ahí guardadas referentes a la extinción masiva que se está produciendo hoy en día. Comparable a esa otra tan famosa de los dinosaurios, aunque sin tanta propaganda, no sea que tengamos que cambiar los hábitos de vida.
Que quede claro que no exagero ningún dato. Es más, soy suficientemente honesto como para mostrar alguna otra noticia posterior (leídas 1 y 2, vídeo) que acabo de encontrar, aunque no menos alarmante.
Carnet Joven
El carnet joven me caducó el mes pasado. Me lo saqué porque creía que por lo menos iba a poder amortizarlo en cines. Al final así ha sido, pero no sin sus complicaciones.
Para empezar, el cine que hay. Casi ninguna película en cartelera merece realmente la pena, pero eso no es culpa de los del carnet joven. De lo que sí tienen culpa, y mucha, es de las promociones tan engañosas que hacen.
Para empezar, casi todos los establecimientos que te hacen descuento con carnet joven, también te lo hacen sin él si se lo pides (o lo regateas).
Por otra parte, si te lo has sacado en Zaragoza y te vas (por motivos laborales o por ocio), resulta que en Guadalajara (por haberme sucedido en primera persona), los de la compañía de autobuses te dicen que no te lo admiten porque es de otra comunidad autónoma (como si Iber Caca fuera un organismo autonómico). Si vas a Teruel (vivido por mí diariamente), que está en la misma comunidad, entonces ni siquiera te ofrecen hacerte descuento EN NADA. Ni cines, ni autobuses, ni nada de nada. Si es así en España, no quiero ni saber qué pasa con la publicidad esa en la que dicen que sirve en no sé cuántos lugares de Europa.
Por continuar con los propios cines de antes, eso de que sólo te hagan descuento entre semana (para lo cual podría ir el día del espectador), es otra patochada. Si por el motivo que sea (laboral…) te tienes que mudar de Zaragoza, ya puedes apurar para venir corriendo los viernes en cuanto sales del trabajo y así llegar al cine en el último momento. Y entonces elegirás película en función de si todavía hay alguna sesión más que de tus propios gustos. Vamos, todo muy relajante y divertido.
Total, que ahora que ya no me podía renovar el carnet, van y sacan una promoción en la que amplían el plazo de inscripción hasta que cumplas los 30. Por si no me hubiera enterado, han tenido incluso la desfachatez de mandarme la publicidad a mi casa. Que se enteren los timadores esos: ni harto de vino me lo vuelvo a sacar (bueno, si ellos invitan, entonces sí).
Cuando la ilógica se impone a la lógica
Suele suceder que cuando encuentro información sobre cierto tema, los siguientes días no paro de encontrar noticias que avalan mi postura inicial y reiteran los hechos.
Si recordáis la entrada sobre la tuberculosis, para que no creáis que soy paranoico o que se trata de un caso aislado, la polio es otro ejemplo más.
La crítica que tengo que hacer a los gobiernos y sociedad en que vivimos es que no sé a donde esperan que lleguemos si seguimos un modelo de desarrollo en el que prima mucho más el corto plazo que el largo plazo. Fijaos que incluso dejo de lado consideraciones éticas sobre si es justo o no omitir semejantes fenómenos. Directamente entro en el sentido común y la lógica. Si no erradicamos hoy una enfermedad por la mera estupidez de no invertir lo de los próximos 5 años en 1, o preferir invertir en que la bolsa no se hunda (en realidad constructores ya de por sí muy ricos), la enfermedad podrá volver a campar a sus anchas por todo el mundo. Puede aparecer una crisis mundial, mutaciones en el virus o bacteria que lo hagan más virulento o que se distribuya más fácilmente, y un largo etcétera.
Todo es cuestión de tiempo. Además, tampoco he dicho cuánto, que eso nadie lo sabe (ni puede). Tal vez ni siquiera se trate de algo a largo plazo.
Cuando crisis internacional y cambio climático se unan
Tengo muchas cosas que contar y muy poco tiempo. Por eso os voy a ofrecer un resumen rápido de las últimas noticias que destacaría y de las que casi nadie ha hecho mención.
Si recordáis la entrada que hice el otro día respecto a la expansión de enfermedades a consecuencia del calentamiento global, precisamente deberíamos sumarle el último repunte de la tuberculosis. Aunque dicen que la disminución de fondos para su lucha es consecuencia de la crisis, sospecho que el problema es que se trata de una enfermedad de países pobres con lo que realmente no interesa erradicarla. No hay más que tener en cuenta que el pequeñísimo esfuerzo que habría sido necesario desde hace años para eliminarla de todo el mundo, ni siquiera se realizó cuando apareció hace ya un par de años la peligrosísima cepa multirresistente XDR–TB.
También es casualidad que a los pocos días de la entrada susodicha (y mis comentarios críticos) la EFSA (European Food Safety Authority –Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria–), publicara un informe sobre las consecuencias que el cambio climático traerá sobre las especies de consumo alimentario. Advierto que está en inglés (y que no dice tampoco nada contundente ni políticamente incorrecto).
Salmonelosis
Hacía días que no ponía nada en esta categoría. Dedico la entrada a los profesionales y estudiantes en relación con la Salud y Sanidad (humanas). A bote pronto, me vienen a la cabeza veterinarios (bromatólogos sobre todo), enfermeros, médicos, y cualquiera que tenga curiosidad.
Recientemente han presentado un estudio que demuestra cuál es el mecanismo por el cual se puede contraer salmonelosis también mediante la ingestión de verduras crudas. Concretamente, han modificado en el laboratorio una cepa de Salmonella (S. enterica serovar. Senftenberg –gratos recuerdos de Microbiología de los Alimentos reviven en mi cabeza–). Le han privado de flagelos, lo que ha evitado su adhesión, y por ende, la posterior intoxicación.
Puede que penséis que tales intoxicaciones sean anecdóticas, al proceder la mayoría de huevos y carne contaminada (desde el intestino). No es así. Las salmonelosis y otras intoxicaciones entéricas de origen vegetal representan el 23% del total.
Por si nada de esto os dice nada, os lanzo un dato práctico: cuidado con las bolsas de ensalada preparada. Es más fácil intoxicarse con ellas que trabajando un poco en casa lavando uno mismo su lechuga fresca.
El dulce toque femenino (II)
“¿Se le habrá ido la olla definitivamente?” os estaréis preguntando. Pues no. O sí, yo qué sé, pero repito que ésta es mi historia y no es ahí a donde pretendo llegar.
Lo que me pasa es que esta semana me tenía que renovar el contrato mi jefe. Por ley me tiene que hacer ya contrato definitivo y olvidarse de los malditos “contratos en prácticas temporales”. Todo muy bonito y correcto si no hubiera una serie de puntos que me fastidian. El problema es múltiple, así que armaos de paciencia para verlo en todo su conjunto y así comprender el título (aunque ya hayáis comprendido mi usual sarcasmo a partir de la anterior parte).
Por si no lo había dicho antes, mi jefe es muy dejado. Demasiado. Es tan dejado que no me habría extrañado que se hubiera olvidado de todo el asunto y ahora se viera obligado a renovarme por ahorrarse el asunto del “despido improcedente”. Peor aún, no me extrañaría que por dejadez se hubiera equivocado a la hora de darle a firmar el contrato a mi nuevo compañero (casualmente amigo mío y recomendado por mí). No se habría leído el papel que le hizo firmar, y resultó que era el que tenía que firmar yo. Con lo cual, ahora el neófito es el experto acomodado en un puesto fijo, mientras yo me voy a ver de patitas en la calle en dos semanas en plena crisis económica.
Dejando exageraciones y chistes de lado, es un hecho que antes de mí existió cierta muchacha que cubría mi puesto. Según mi jefe y los ganaderos, la tuvo que echar porque no tenía fuerza para el trabajo.
Según otros colegas profesionales de nuestro mismo Colegio, incluso existían apuestas sobre si al final el compañero/a de mi jefe terminaría siendo hombre o mujer. Bueno, realmente no había apuestas, según me dijeron, ya que nadie quiso apostar en contra de la mujer de mi jefe. Es decir, que todos se temían que ella iba a terminar comiéndole la cabeza para que contratara a un hombre, porque no podía ser que fueran todo el día por el campo a solas y tan juntitos. A saber lo que harían.
De la veracidad de la primera suposición no dudo en absoluto. Sin embargo, mi jefe se empeña en negar la segunda. A pesar de lo cual no dudo lo más mínimo de que relaje su propia conciencia cuando su mujer trate de imponer sus propios criterios (criterios éticos incluidos).
Unamos la moraleja que acabo de desvelar con el hecho maravilloso de que mi jefe me dijo la semana pasada, en tono muy misterioso: “¿piensas seguir aquí?” y “en ese caso, deberíamos hablar sobre el nuevo contrato, pero no ahora”. ¿Por qué no ahora? Pasé de temerme lo peor a imaginarme lucrativos aumentos de sueldo. Pero tras el fin de semana, parece que ya tiene redactado el nuevo contrato y listo para que yo lo firme, sin nada sobre lo que hablar ni negociar.
Unamos, en definitiva, lo de que sospecho que tiene una mujer comecocos con este súbito cambio de actitud de un individuo que es vago por naturaleza (también para pensar). Vayamos más lejos y unámoslo con lo del anterior capítulo, con lo de que los hombres van más a la cara, mientras que mujeres saben calcular mejor qué es lo que les interesa y cuándo conseguirlo.
Mi conclusión está clara. Puedo olerlo. Puedo sentir el dulce toque femenino que ha mecido la cuna de mi desdicha. Mi gozo en un pozo.
N. del A.: Si os interesa saber lo que pasa al final, lo escribiré. Hasta si, paradójicamente, tengo la buena fortuna de equivocarme.
El dulce toque femenino (I)
De todos es sabido que las mujeres tienden a fijarse más en los detalles. Partiendo de aquí, podría enfocar esta historia de dos modos muy diferentes. A ver cuál os (me) gusta más, aunque ya me temo que a la mitad de las mujeres que me lleguen a leer no les va a agradar ninguna.
Podría empezar tomándomelo directamente dándole la vuelta, como me gusta hacer con casi cualquier frase que caiga en mis manos y sea candidata a sufrir tales giros. Más claramente, podría decir que las mujeres y los hombres somos, señale lo que señale lo políticamente correcto, diferentes. Muy diferentes.
Por eso las mujeres tienden a fijarse más en los detalles, lo que aplicándolo a situaciones más hostiles (riñas, enemistades, etc.), genera que apliquen un estilo de “guante blanco” frente al más brutal típico de los hombres. O, dicho de nuevo dejando de lado lo políticamente correcto, una mujer tenderá a solucionar los malentendidos (o putadillas) hablando con eufemismos y encubriendo lo que realmente piensa o pretende decir. Por el contrario, un hombre al que le hagan una putadilla, tenderá a decir claramente y sin tapujos al causante de su malestar lo cabrón que es (incluso llegando a las manos), o bien a no dirigirle jamás la palabra.
La otra opción sería tomármelo a la tremenda. Aún le podría dar otra vuelta de tuerca a eso de los detalles femeninos. Tras este nuevo giro me orientaría hacia mí mismo y mi propia aptitud para captar bastantes detalles. Podría llamarme quisquilloso, pero como no me interesa (por el hilo argumental), vamos a llamarlo “mi lado femenino”. Y punto.
Lo tremendista viene al tener en cuenta que tal vez ése sea mi principal “fallo”. Quizá debiera proclamarme definitivamente como el invertido que los ganaderos insinúan que soy por el mero hecho de llevar el pelo largo, y terminar ya con tantas divagaciones.
Así, cada vez que insinuaran algo relativo a mi orientación sexual, en vez de reírme con ellos de las tonterías que dicen (y cansarme de tanta reincidencia), me lo tomaría como una afrenta personal incalificable y buscaría el modo de devolverles la puya.
Sea cual fuere el inicio que os (me) guste más, no perdamos el hilo. A donde me dirijo con todo esto es que, en definitiva, los hombres van directamente a lo que van, sin rodeos ni falsas sonrisas. No hacen creer algo para luego, subrepticiamente, hacer algo muy diferente a las espaldas. La palabra exacta para definir este comportamiento es “nobleza”. Es más, como Veterinario con cierta experiencia, me atrevería a extenderlo al reino animal al completo, afirmando que los machos son nobles por naturaleza. O tontos, según se mire.
Enfermedades que se extienden, polución y energía limpia
Tengo una serie de noticias de la última semana que os voy a resumir rápidamente.
La primera hace referencia a la expansión de enfermedades letales por todo el planeta, como consecuencia de la proliferación de patógenos y disminución de las defensas inmunitarias por el cambio climático. También aparece un listado con las 12 candidatas (incluye desde el cólera y el ébola, hasta la tuberculosis), aunque susceptible de sufrir importantes variaciones (por aquello de la imprevisibilidad).
La pega es que se trata de un listado de enfermedades humanas. Viva el antropocentrismo y la venda que nos suele imponer. En mi humilde opinión, enfermedades que afecten a vegetales y animales también nos afectarán, no ya en cuanto a enfermedades nuevas tipo “gripe aviar”, sino porque algo tenemos que comer. En otras palabras, el caos será mucho mayor de lo que auguran.
La segunda es sobre la colaboración de Google Maps, Google Earth y la Universidad Politécnica de Madrid para ofrecernos datos sobre la polución del aire en las principales ciudades españolas (enlace y descarga directa –ejecutáis el archivo desde el Google Earth instalado en vuestro pc–).
Por otra parte, también se han presentado parejas de fotografías que nos permitirán comprobar las profundas modificaciones que el hombre ha generado en la faz de la tierra (al estilo de los glaciares que comenté, aquí os ofrezco un enlace y la posible descarga directa).
Por último, la ONG Intermón Oxfam colabora para ofrecer mapas con los que evaluar la higiene y saneamiento del agua de diversos países (enlace y descarga directa).
Todas estas iniciativas se agrupan bajo el conocido como Google Solidario, donde podéis encontrar muchos otros proyectos interesantes, aunque los demás estén en inglés.
La tercera versa sobre la inauguración de la mayor planta fotovoltaica del mundo (aunque por breve tiempo), en Extremadura. Realmente se trata de un blog en el que se analiza de un modo bastante ameno la actualidad del sector y sus perspectivas.
La cuarta nos explica un poco en qué consiste el proyecto HIPER (“Láser de alta potencia para la investigación energética”). Se trata de la fusión nuclear por láser. Aunque ya expresé mi opinión al respecto, continúo teniendo una seria duda que me hace desconfiar de cualquier esfuerzo en esta línea: ¿cuánto deuterio y tritio existe en toda la Tierra? ¿Gramos?
James Herriot
Precisamente el amigo que ha venido a trabajar a Teruel me escribió alguna vez en el blog anterior “eres el James Herriot español”. Me tuvo que explicar que el tal Herriot fue un veterinario que escribió un par de divertidos libros sobre sus peripecias profesionales.
Más largo y perezoso de lo debido, este Agosto decidí zanjar el asunto y dedicar las largas tardes a leer algunas novelas de compañeros profesionales.
Comencé con un tal Gonzalo Giner, por el mero hecho de ser español y haber publicado recientemente un nuevo libro. Aún no he leído éste, El sanador de caballos, pero sí el primer éxito que publicó, La cuarta alianza. A mí me gustó. Por eso continuaré con el otro.
A continuación le ha tocado el turno a J. Herriot, autor de Todas las criaturas grandes y pequeñas. Me ha gustado bastante y se lo recomiendo a la gente que se digne a leerme. Lo he leído de tirón.
No obstante, discrepo profundamente con la opinión de mi amigo veterinario. Mis historias no se parecen tanto a las suyas, pese a ser ambos veterinarios de campo (o rurales). Podemos decirlo de dos maneras diferentes. Bien yo soy más cáustico y crítico que él, bien él es más ñoño y bondadoso que yo.
En cualquier caso, no pude dejar de sentirme identificado en muchas de sus páginas. Divertido, ameno y hasta emotivo.