Solo y al frente de la empresa

11 Febrero 2009 at 13:47 (Aventuras y Desventuras) ()

Mi jefe se ha tomado la baja. Con todo lo que he ido contando, pensaréis que lo más sencillo es que finalmente se haya partido la espalda. Pues no. Su dolencia, aunque no sea precisamente dolor lo que conlleve, es exceso de dinero.

Tampoco es que se haya ido de vacaciones al Caribe en pleno invierno, sino que de buenas a primeras, como quien se saca un euro del bolsillo, ha decidido “cambiarse la boca entera”. Lo cual significa que se va a poner todo implantes. Todo.

Uno, que es débil, no puede evitar pensar y percatarse de que lo están mangoneando de mala malísima manera. No hace falta explicaros cómo llego a la conclusión de que se va a gastar unos 16.000 €. Cinco meses después de haberse gastado 25.000 € en un coche nuevo. Eso sólo dos cosas gordas que yo me haya enterado. Ahora, suma y sigue con las medianas y las que desconozca.

¿Necesitaba el coche? Puede ser, pero para eso que compre uno de empresa y me lo deje a mí. ¿Necesita ponerse toda la boca entera con implantes? Podría ser que ninguna alternativa fuera satisfactoria, pero más le valdría usar el cepillo de dientes, que para algo está. Pero claro, si te sobran las pelas, te trae todo sin cuidado.

Como es lógico, tras semejante operación (va a ser en dos días, con anestesia general, TACs, etc.), va a quedarse un poco tocado unos cuantos días. Con lo cual, ahora voy yo solito a todos lados. El “pobre” no tiene tiempo ni para pensar en la planificación del día siguiente o hacer un par de llamadas de teléfono.

Todo esto me fastidia bastante. Pero lo que más me joroba, más que mi bajo sueldo o tener que poner mi furgoneta y móvil (sí, míos, de mi bolsillo y sin compensación), lo que realmente me está fastidiando sobremanera es tener que hacerme cargo yo de casi todo.

Para empezar, voy de un lado para otro agobiado, porque luego tengo exámenes y no es cuestión de precisamente esta semana llegar tarde. Para terminar, resulta que ahora me llaman a mí los típicos pesados que pretenden que vaya hasta Mata del Cuervo para ver cómo una oveja agoniza y echa espuma por la boca. En estos casos lo único que podría hacer es decirles un par de cosas bien dichas: “¿Me has hecho venir para ver cómo se muere el animal, cuando ya es imposible que haga nada? ¿Me estás diciendo que me has hecho venir para decirte que se muere de puro vieja y arguellada?” Por supuesto, me lo callo.

Antes he dicho “de casi todo” porque hay cosas que no puedo hacer, como enviar muestras de sangre al laboratorio. Muestras que se van a estropear por la santa pachorra de mi jefe. Lo que me llevará a preguntarme, a su vez, si no habría sido mejor que el viernes, que fui a extraer la sangre, me hubiera ido directamente a Zaragoza. Total, para trabajar de balde y encima ir en mi furgoneta, mejor debería haber hecho lo otro.

Por cierto, que justo ayer, primer día con este plan, me llamó Álvaro (Yoda) en mitad de faena. Me alegró, en parte porque estaba intentando hacer una cosa que jamás había hecho, supuestamente complicada, y así respiré un poco. No sé por qué mi jefe no le renovó, la verdad.

Para terminar, otra vez problemas con pcs que no son míos. La gracia que me ha hecho perderlo todo otra vez ha sido tremenda. De repente, el pc este me ha dado un aviso de no sé por qué no podía grabar el archivo de texto sobre el que estaba escribiendo. Sin más opción, ha cogido y me lo ha cerrado. Cuando he ido a buscarlo en el pendrive, ¡se había cargado el archivo! Ni copia, ni archivo temporal ni leches. Me cago en todo.

Como había apuntes en ese archivo que necesito, voy a tener que dejar de usar el pendrive hasta que, con el ordenador de mis padres, use un programilla de estos que te recuperan archivos eliminados. Aunque tenga suerte, otra vez a perder el tiempo de mala manera.


8 comentarios

  1. Paula dijo:

    Tu jefe está tonto… simplemente por todo lo que le va a doler el arreglarse de esa forma la boca. He estado en operaciones de ese tipo y en mi opinión son una burrada ¿cómo la gente se deja deteriorar tanto hasta tenerse que arrancar toda la boca para ponerse tornillos??

    Y luego; ¿te va a pagar la responsabilidad extra de llevarle el negocio o te donará sus piños para que te hagas una almohada calentita y amorosa?

  2. Tsukway dijo:

    Además de lo que dices, Paula, en lo que a mi me concierne, mi jefe no sé qué carajos se espera que haga por el sueldo y condiciones que me da.

    Ayer, más tarde de las 23, me llamó su ex-compañero (puesto que supuestamente yo cubro) para decirme que hoy viernes no había trabajo porque al ganadero de turno no le daba la gana (excusa banal que no cuento). Por cierto, que me tendría que haber levantado a las 6:35 (echemos cuentas sobre el descanso que me dan).
    Por otra parte, no me iba a quedar todo el santo viernes allí, en un pueblo, pasando frío y mirando al techo, sin otra compañía que la TV matinal. Por supuesto me he venido a Zgz a eso de las 9:30.
    Cuando he llegado, he encendido el móvil. Mi jefe me había llamado 4 veces y dejado varios mensajes. Estaba a puntisimo de devolverle la llamada, cuando me ha llamado preguntándome que dónde estaba. Pretendía que me hubiera quedado allí, sin hacer nada, tan solo a la espera de que al ganadero de turno le apeteciera echar un vistazo a los corderos y decidir que 3 días con diarreas no es normal.

    Se ha mosqueado conmigo. Pero qué quiere, si lo primero él no me pone móvil ni pone en mi contrato que tenga que tener uno con cobertura fantástica. Encima, él no se ha dignado a explicarme si está en postoperatorio o qué, ni cuáles son las causas por las que no puede trabajar. Porque según me dijo la semana pasada en dos días ya estaría trabajando, y por tanto el jueves ya tendría que haber venido.

    Bueno, tengo que confesar que parte de culpa sí que tengo. Cuando el otro día tuve que ir a ver aquellas ovejas que estaban agonizando, no tuve otra salida que decirle al ganadero que cuando se murieran, me llamara y les haría una necropsia (autopsia en animales). Con sítnomas tan tan inespecíficos como los que tenían, no tenía ni pajolera idea de qué podían tener. Me sentí super inútil, aunque pueda decir en mi defensa que los animales ya estaban agonizando, con lo que a saber cuáles eran los síntomas originarios.
    Total, que le dije que si en 2 ó 3 días volvía a haber alguna muerte, me llamara y abriría las que entonces estaban a punto de morir. No quise sacrificarlas porque a lo mejor “volvían”.

    La parte de culpa que tengo es que he dejado el móvil desconectado adrede, ya que hoy tocaba posible llamada del ganadero aquél. No estaba dispuesto a joderme el día entero en blanco a la espera de que el presidente de la ADS me llamara para tocarme las narices con un asunto turbio. Porque lo que pretendía el muy ladino es que yo le firmara un acta oficial como que los animales estaban sufriendo una reacción vacunal adversa para que luego, con suerte, la administración pública le indemnizara esas 3 ovejas. Ni que decir tiene que una reacción vacunal no te da al cabo de 2 meses de haber puesto una vacuna, como es el caso. Y encima, gasto más en gasolina con tanto ir y venir que lo que valen las tres puñeteras ovejas (aunque eso les importe un carajo a los demás).
    En definitiva, que no quería verme envuelto en semejante lío, sobre todo si no soy capaz de decirle al presidente “se han muerto de X, y no de lo que a tí te conviene”. Cuando me han empezado a llegar mensajes de tanats llamadas perdidas, me he asustado pensando que sería el presidente. Pero no, éste ha preferido llamar a mi jefe. Debio de percatarse de que yo no estaba por la labor de entrar en su juego sucio.

    Lo peor de todo es que, aunque la cabeza me diga que he hecho bien y que la jugada me ha salido bien, me siento culpable y no puedo dejar de dar vueltas al asunto.

    Nota aclaratoria: Un presidente de ADS es un ganadero que representa a un colectivo grande de ganaderos, siendo todos ellos los que contratan a un veterinario concreto para que cubra los servicios pertinentes. Por tanto, los clientes de mi jefe son en realidad sus jefes (casi literalmente, le despedirían si quisieran). Más le vale tener super-contento al presidente, por muy marrullero y chanchullero que sea (por no decir otras cosas).

  3. Paula dijo:

    Oye… y cuando te llamó tu jefe ¿le entendiste?? Porque debe de tener la boca inflamada… además de un dolor de cabeza importante.

    Pues mira, que se jibe, que te enseñe un poco más y que llame a horas decentes. Además, tu “estabas sin cobertura” porque con tu sueldo no puedes permitirte un buen móvil ni una compañía decente. Y PUNTO. Y si te vacila más dímelo, que ya tengo 12Kg de caquitas guardadas para la “pelandrusca”, pero si se pone tonto las repatiré con él tb… grrrrrrrrrrrrrrrrrr.

    MUAKA!!

  4. Tsukway dijo:

    Al final he llamado a mi jefe (ha sido todo hoy, hace unas horas), a ver qué pasaba con el asunto y, sobre todo, para quitarme esta sensación de incomodidad que tenía en el cuerpo.

    Del presi no sabe nada, de los corderos pues lo de siempre, y con respecto a si está enfadado conmigo, ni asomo. Siempre lo he dicho y no creo que cambie de opinión: es pasota en todo, para lo malo y para lo bueno (lo que conlleva olvidarse enseguida de estas cosas).

    Gracias por el apoyo moral, Paula.

  5. Paula dijo:

    Entonces… se lo echo a las fresas ¿no? jejeje MUUUAKAAAA ;)

  6. Alguien está disgustado con el nene « Los mundos de Astracán dijo:

    [...] jefe casi ni me habló. Bueno, en realidad me contestó con monosílabos y sin mirarme. Obviamente seguía enfadado. Esta mañana todavía le notaba raro, hasta que de pronto, en el coche, me ha dicho que la [...]

  7. Ocupado « Los mundos de Astracán dijo:

    [...] que ir a desparasitar justamente al ganado del presidente de la ADS (véase la Nota aclaratoria de aquí para aclarar funciones). Me alegré de que no hubiera mucho trabajo, mucho menos para dos. Creo que [...]

  8. El trabajo: rutinas y cambios « Los mundos de Astracán dijo:

    [...] el cambio dientes naturales por todo implantes, aún tuvo que desaparecer, que yo sepa, hasta cuatro días en semanas consecutivas para irse a [...]

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