Estoy en forma los viernes

12 agosto 2011 at 11:20 (Aventuras y Desventuras, Tocadas de…) (, )

Desde hace un año y medio también embolamos, trabajo que en realidad mi jefe y su querido amigo–ex-compañero tenían que haber realizado hace 5 años, pero que prefirieron cobrar como si lo hubieran hecho y dejarlo para más tarde. Así que no sólo estoy trabajando mucho más para ganar lo mismo que hace 3 años y medio, sino que encima estoy haciendo el trabajo retrasado de mi jefe y su amiguete. De todas maneras, por lo que se queja mi jefe, parece que a él tampoco le agrada mucho esta tarea, pese al dinero extra que le supone [y de lo que hablaré otro día].

Puede que sea culpa de este trabajo extra, o más probablemente de lo mal que se lo monta mi jefe, pero lo cierto es que si cada dos semanas tengo un día sorpresa libre, resulta que nunca cae en viernes, sino entre el lunes y el miércoles. Es más, los viernes siempre terminamos tardísimo, muy de tarde.

Una vez aclarado estos puntos, os detallo en qué consiste esta faena sin entrar a repetir descripciones que hice hace dos semanas. Como en la desparasitación se coge al animal de la mandíbula inferior, aunque habitualmente sea con ayuda del ganadero (pero no siempre). Entonces se le introduce el bolo hasta el fondo de la boca con una pistola de recarga manual, con cuidado de no provocar lesiones esofágicas.

Una vez me he asegurado que el bolo ha sido deglutido, paso a montar la crotaladora con su crotal correspondiente. Si la oveja ya tenía crotal, le corto el viejo para ponerle el nuevo en el mismo agujero. Si es joven (no ha llevado nunca crotal), hay que hacer mucha fuerza para atravesarle le oreja con el pendiente de plástico. Es en este punto donde agradezco la ayuda por parte del ganadero, ya que en este caso los animales se ponen a saltar como locos, sean cabras u ovejas. Y, por una vez, razón no les falta.

Hace seis meses aún se realizaba una tarea más: la extracción de sangre. Ya comenté que por lo menos esta inutilidad absoluta ya no se hace.

Los problemas se parecen mucho a los descritos anteriormente, aunque los riesgos biológicos prácticamente desaparecen. Es relativamente más fácil recibir un golpe, pero como estamos más preparados, en la práctica siempre son leves.

El lado bueno es que trabajo mucho la habilidad digital, por tener que montar y desmontar tantos artilugios manuales. También entreno la fuerza en manos y brazos, tanto por sujetar y abrir bocas, como, sobre todo, por poner crotales.

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1 comentario

  1. Todo sobre mi jefe: las cuentas claras « Los mundos de Astracán dijo:

    [...] para las campañas de erradicación de la brucelosis (ya he explicado adrede en qué consisten –1 y 2–), resulta que durante 2 años ha estado ganando 9.790 € más al mes (en posteriores años [...]

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