Todo sobre mi jefe: las cuentas claras, y el chocolate espeso
Así que queda que su salario de más de 19.500 € mensuales no le da para ciertos gastos de empresa, los cuales deben de asumir su empleado con 1.000 € al mes.
Si al principio no estaba del todo descontento con mi trabajo, una vez llegado a este punto de conocimiento, sí que empecé a estar algo descontento. Por no mencionar cuando al final del todo (cuando además habría que sumar todo lo que contaré más adelante), cuando al final me despidió diciéndome que “no le pagaban las subvenciones”. Pobrecito, ¿verdad? No le daba de sí para vivir sólo con los 3.800 € limpios al mes y necesitaba también mi sueldo irrisorio.
Imaginaos que cuando me dijo eso yo ya conocía todas las cuentas de la anterior entrada. Es más, sabía que me ganaba mi propio sueldo en sólo un día y tres cuartos de trabajo (exactamente 1,742). O en 3 días (3,002) una vez esté todo el censo de ovejas embolado por primera vez.
Volviendo a los cálculos, podríais pensar que tal vez fallen en algo, pero las pruebas no acaban ahí. Cada año se compraba un coche nuevo, o se ponía uno en la boca, e incluso se permitió unos cuantos años tener un coche en leasing. ¡En leasing! Algo que casi cualquiera sabe que es una de las mayores timadas de la historia, hecho del cual él se percató tras 4 años. Tras echar cuentas (su mujer, supongo), se dio cuenta de que había “pagado dos veces el precio de un coche que al final no era suyo”.
Además, tiene un chalet enorme en la zona más pija de Teruel, no se privan él ni sus hijos de nada a la hora de ir al súper (tenía tirados los tickets de compra por el coche siempre), cada fin de semana que les apetece se van a ver una peli… ¡a Valencia!, siempre come de restaurante (para no aparecer por casa hasta las 4), etc.. Semejante tren de vida ya constituye pruebas suficientes, pero ponerlo en números impresiona más.
Para terminar, haciendo referencia al comienzo de la anterior entrada, es lógico yo que tuviera que ahorrar como una rata peluda durante más de un año sólo para comprarme un vehículo apropiado para poder continuar con el trabajo. Dicho de otra manera, durante un año y medio no trabajé para vivir, sino que trabajé simplemente para seguir trabajando. ¿Por amor al arte? No, por amor a mi jefe.
Tsukway dijo:
30 agosto 2011 a 16:22
Hace ya un tiempo escribí un comentario en un artículo de una revista veterinaria on-line sobre los sueldos que cobran los veterinarios y lo que deberían cobrar para que rindan.
Tal vez por viejo, tal vez por “injuriante”, acabo de verificar que me lo han eliminado. Me da igual, porque guardaba copia, jeje. Expuse esto (fijaos que incluyo las erratas y todo):
Paula dijo:
30 agosto 2011 a 20:54
Pues mira que tienes mal gusto, mira que amar a Bocanegra… dsd luego hay amores que matan (de contagio de caries hasta el colon!!)